¡Usa tu mente de una vez!!

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“¡Usa la cabeza!” me decía mi papá cuando hacía algo sin pensar las consecuencias de mis actos. La verdad es que no usar lo que Dios nos dio es un desperdicio. Si todas las personas usaran un poco más la facultad de pensar antes de hablar o de actuar, las cosas serían diferentes.

DIOS TIENE PENSAMIENTOS                                                                                                      Una vez, Dios reveló sus propios pensamientos cuando dijo:

“Yo sé los pensamientos que tengo acerca de ustedes, pensamientos de bien y no de mal, para darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11

En este versículo vemos que Dios tiene:

a. Autoconciencia. “Yo sé los pensamientos que tengo”. Dios no solo piensa, sino que está consciente de  sus propios pensamientos.

b. Autoevaluación. “Pensamientos de bien y no de mal” Dios es capaz de distinguir lo que está bien de lo que está mal dentro de sus propios pensamientos.

c. Anticipación. Dios es capaz de percibir que los pensamientos que tienen llegarán a un resultado.

Tú fuiste hecho a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto también tienes esas tres cosas como patrones de tu pensamiento. Entonces, solo es cuestión de usar lo que Dios te dio. Honramos a Dios cuando usamos sus dones maravillosos para bendecir y beneficiar a otros.

UNA MENTE UNGIDA                                                                                                                      San Pablo decía que nosotros podemos entender cosas que van más allá de lo terrenal. Podemos entender las cosas espirituales y celestiales porque tenemos la mente de Cristo. Esta palabra, Cristo, significa “ungido, unción”.

Pues, «¿Quién puede conocer los pensamientos del SEÑOR? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a él?”. Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo.  1 Corintios 2:16

La palabra mente tiene aquí el siguiente significado:

a. Conciencia reflexiva. Yo puedo darme cuenta que puedo pensar y al hacerlo le doy lugar a los pensamientos.

b. Conciencia de percepción y comprensión. Mi mente es capaz de percibir palabras, hechos, circunstancias y sucesos y poder comprenderlos e incorporarlos.

c. Conciencia de emociones, juicios y determinaciones. Mi mente puede sentir la influencia emocional de lo que me pasa o de lo que percibo que me pasa, emitiendo un juicio valorativo y activando una decisión en base a esto.

Imaginemos lo bueno que sería que hagamos de nuestros pensamientos una herramienta que Dios pueda usar para comprender sus revelaciones, sus pensamientos, su voluntad. Nuestra mente ha sido redimida de la maldición de la vieja naturaleza. Ahora podemos comprender cabalmente las cosas eternas, las espirituales. Dios acomoda lo espiritual a lo espiritual y nosotros llegamos a comprender sus pensamientos porque tenemos una mente ungida por Dios.

Seguiremos…

¿Sirve de algo arrepentirse?

arrepentimiento“¡Estoy arrepentido, por favor perdóname!” es una frase que se escucha muy poco hoy en día. Pero, ¿podemos creer en esas palabras? La persona arrepentida ¿está diciendo la verdad? Te invito a que investiguemos un poco más el tema para tener luz.

ARREPENTIMIENTO NO ES:

REMORDIMIENTO

El remordimiento es el dolor interno por haber causado algún mal a alguien o a uno mismo. Es una sensación de frustración y desilusión con uno mismo por haber fallado.

Si el remordimiento no avanza un paso más hasta el verdadero arrepentimiento, solo se queda en el corazón de la persona que lo siente. La mente tiene incontables recursos para suprimir ese dolor con justificaciones como: “bueno, no es para tanto”, “todos cometemos errores”, “me parece exagerada tu reacción”, “un poco de culpa tienes tú también”, “no pude evitarlo”, etc., etc. Si ese mecanismo le funciona, al fallar otra vez, lo volverá a usar. Con el tiempo, la persona se acostumbra a sentir ese dolor y cada vez lo siente menos. Se vuelve un insensible al dolor de los demás y termina siendo un cara dura.

VERGÜENZA DE HABER SIDO DESCUBIERTO.

La vergüenza es ese sentimiento de pérdida de dignidad al cometer una falta, es la incomodidad que  se percibe al verse expuesto delante de una o varias personas y quedar en ridículo.

La vergüenza no es arrepentimiento porque no habría aparecido si no lo hubieran descubierto “con las manos en la masa”. ¿Qué hubiera pasado si no lo descubría nadie? ¡Nada! La persona hubiera seguido haciendo lo que hacía “sin vergüenza”.

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO

ELEMENTOS:

Tristeza: Es dolor profundo por haber herido o causado algún perjuicio a otra persona. Involucra el ponerse en el lugar del otro, empatía. La tristeza que no se resuelve, puede transformarse en depresión, lo que agrava la situación.

Culpa: es la negligencia, el descuido en calcular los posibles daños que pueden causar nuestras acciones. Es no estar atentos a las consecuencias negativas de nuestros actos. Tengamos en claro que no es lo mismo que “sentirse culpable”, ya que culpa es un término legal que define una actitud antes de que ocurran las cosas.

Confesión:  La persona arrepentida da un paso más allá del dolor y la culpa. Pide disculpas, perdón, sin justificaciones. Al confesar, da todos los detalles de sus actos sin ocultar ni omitir nada. También expresa su deseo de reparar el daño en lo posible. Esto primero lo hace ante Dios y luego ante la persona.

Restitución: El último paso es reparar lo que se dañó. Si fueron cosas, cosas, si fue confianza, confianza, si fue reputación, reputación, y así sucesivamente. Devolver lo robado, si es necesario con intereses. Esto se llama “fruto de arrepentimiento”. SI la ofensa fue en público, la restitución debería ser en público. No es necesario solo hablar pidiendo perdón, se tiene que ver en acciones.

Juan el Bautista tenía muy en claro este concepto cuando los fariseos de su época iban al Río Jordán a bautizarse “arrepentidos”.

Pero al ver que muchos fariseos y saduceos llegaban adonde él estaba bautizando, les advirtió: «¡Camada de víboras! ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca?  8  Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.  Mateo 3:7-8

Los frutos del arrepentimiento son la confesión y la restitución, primero a Dios, luego a la o las personas que hayamos perjudicado.

¿Sirve este tipo de arrepentimiento? ¡Sí! Porque restaura las relaciones y renueva la confianza. Uno no es más débil por reconocer y confesar su error, sino lo contrario, da muestras de una valentía que hoy no se ve demasiado. ¡Adelante!

La ira congelada (Última parte)

DEPRE

La depresión es el resultado de conflictos que surgen a partir de la negación de algo que se desea, la incapacidad de obtenerlo por demandas irreales, o por pérdidas que no llegan a aceptarse totalmente. El resultado es una sensación de fracaso, de abatimiento, de impotencia y desconcierto. Se cae en un pozo donde no se ve la luz.

CONDICIONES QUE HACEN ESTALLAR LA DEPRESIÓN

  • La desilusión por no lograr algo o una pérdida.
  • Pérdida de la confianza en una persona que ha fallado en darnos amor, apoyo, aprobación.
  • Los sentimientos de hostilidad e ira, las ganas de vengarse, de expresar violencia  que generan las anteriores cosas y que no se pueden llevar a cabo porque son acciones demasiado malas.
  • La muerte de un ser querido, fuente de amor y de apoyo.
  • La muerte de alguien a quien le teníamos bronca y que puede traer sentimientos de culpa por haber abrigado esos pensamientos.
  • El fin de la etapa del trabajo, la jubilación.

La depresión es el resultado de intentar controlar los impulsos hostiles y violentos que genera la pérdida o la desilusión. Al no poder la persona expresar correctamente sus emociones, sus sentimientos, éstos se vuelven internos y se instalan en el inconsciente.

Son muy importantes para el deprimido quienes lo acompañan en este proceso. La ayuda profesional orientada a que la persona puede expresar sus emociones, sentimientos y hasta hostilidad, pueden ser muy beneficiosas.

La Biblia dice:

“Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano”  Salmo 32:3-4

El estado de la persona que escribió este Salmo es de tristeza, angustia y depresión porque no podía resolver un asunto con Dios. Había fallado, había pecado y no había confesado su pecado. El silencio, el no hablar del asunto, lo estaba enfermando.

La persona deprimida se va del mundo para no enfrentarlo. Al retirarse, se da cuenta que el mal está en él, se censura y se condena.

Si estás pasando por una condición parecida, no tardes en hablar con la persona adecuada, pero especialmente habla con Dios, quien te conoce desde antes que nacieras. Solo Él puede escuchar sin condenar, sin censurar. Sé sincero con tus sentimientos expresándolos sin reprimirte porque ahí está el secreto de tu sanidad emocional.

La ira congelada (3ra parte)

perfeccionismoLa persona con rasgos de depresión tiende a comportarse de manera excesivamente correcta y restringida. Toma la vida demasiado en serio y casi nunca se la ve riendo a carcajadas porque ha perdido la espontaneidad. Es muy meticuloso, detallista, perfeccionista.

¿Por qué se vuelve una persona así? Porque cree necesario ver un orden en algún aspecto de su vida que por dentro está hecha un total caos. Al no poder arreglar su interior, trata de arreglar el exterior y así disimular su lucha. Para esta persona, como para cualquiera, sentirse bien es una necesidad fundamental. Encuentra en el orden, la limpieza, la perfección, su fuente de alegría. Así ganan la aprobación de los que ven su trabajo tan esforzado y suple por un momento la necesidad de aceptación que tanto anhela.

TRABAJADORES COMPULSIVOS

La persona con rasgos depresivos puede trabajar mucho y asumir muchas responsabilidades. Se jacta de su capacidad de trabajo y de sus éxitos, porque los tiene. Es esclavo del trabajo y le va bien en eso. Ahora, es muy difícil llevarse bien con él porque sus estándares de trabajo son muy altos y vive sufriendo a los demás que no trabajan a su ritmo o su nivel de excelencia.

Al ser resistidos y rechazados por su nivel de exigencia y perfección, se vuelven más intolerantes y se vuelcan más a su obsesión.

EL AMOR HACIA LAS COSAS

Como mantiene alejados a sus amigos y familiares, se vuelca al amor por las cosas. Le dan su cariño, su dedicación como por ejemplo aquellos que viven para sus autos. Los limpian, los lustran, los cuidan de manera extrema porque los autos no pueden decir nada, no pueden rechazarlos, menospreciarlos o desobedecerlos.

Lo mismo sucede con el amor extremo por las mascotas, que llegan a ser sus amigos y hasta sus hijos ficticios.

HAMBRE DE AMOR

En el fondo, estas personas buscan dos cosas que parece que nadie puede darles: amor y aceptación. Tienen un deseo desesperado por cariño pero la buscan en el lado incorrecto.

En la Biblia, el Salmo 42:1-2 dice:

1 Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios. 2  Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?

Esta poesía expresa el dolor por la pérdida de las buenas cosas de la vida, pero está dirigida a Dios quien puede suplir y actuar para que las cosas cambien. La queja y el dolor están bien dirigidas hacia su Padre Eterno. ¿Por qué no haces lo mismo si estás en esta situación de angustia? Ora al Señor para que Él tome el control de la situación y veas la luz al final del túnel. ¡Así sea!

LA IRA CONGELADA (2da Parte)

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La ira, la bronca o la angustia que se mantiene en el tiempo, se puede transformar en depresión. ¿Cuándo nos damos cuenta que estamos entrando en ese estado tan complicado? Veamos varias alarmas que tenemos que tener en cuenta:

1.DEMASIADA SERIEDAD

¿Te has vuelto demasiado serio/a? La seriedad se nota en la cara y en las actitudes corporales. No es que siempre fuiste así, te has vuelto así. Es como decirse a uno mismo: “no sé que gracia le encuentran a la vida cuando es tan amarga”.

2. ESCRUPULOSO

escLos escrúpulos son las dudas o inseguridad que siente una persona ante una decisión. Muchas veces se quedan trabadas sin saber qué hacer. Aunque tener escrúpulos es algo sano en el sentido de no tomar decisiones a la ligera, la persona con rasgos de depresión está totalmente indecisa, estancada en cuanto lo que es bueno o malo para hacer.

3. POCO HUMOR

Ya no se pueden compartir tiempos buenos con la persona en depresión porque no está dispuesta a reírse, a hacer chiste sobre sí misma, o a aceptar los chistes de otros. La risa se ha escapado, hace mucho que no se ríe a carcajadas porque no encuentra ningún motivo de risa. La tristeza lo apagó, lo desenchufó de las cosas positivas y hermosas que tiene la vida como por ejemplo pasar un buen rato de alegría con familiares o amigos.

4. POCA IMAGINACIÓN

Este es otro rasgo de la depresión, la falta de salidas, de ideas, de buscar maneras de mejorar. Siempre se da vueltas sobre el mismo tema. No se encuentran maneras de expresar lo que se siente, por lo tanto se entra en confusión e impotencia. Eso traba la mente y el alma para encontrar una solución, una luz al final del túnel.

5. GRAN CAPACIDAD DE INQUIETUD Y PREOCUPACIÓN.

La persona depresiva vive ansiosa, preocupada. Su mejor don es saber preocuparse.  Se preocupa antes, durante y después del acontecimiento. Entra en ansiedad por lo que pasa, por lo que pasó y por lo que podría haber pasado.

Nunca es suficiente la cantidad de preocupación, siempre parece haber más.

Este comportamiento lo lleva a juzgar a los demás como despreocupados, negligentes, sin corazón. El depresivo es muy crítico con las demás personas porque no llegan al grado de preocupación que ellos tienen de las cosas.

La Biblia dice:

“Devuélveme la alegría otra vez;”    Salmo 51:8

¿Puede Dios devolverte la alegría, las ganas de vivir, el equilibrio emocional? ¡Por supuesto! Sólo es necesario acercarse a Él sinceramente para expresarle lo que sientes y cómo lo sientes para que Él comience a obrar sanidad en tu alma. ¡Hacelo ahora y Él te escuchará!

No te pierdas la próxima entrada donde hablaremos más de este tema apasionante.

LA IRA CONGELADA (Primera parte)

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“Felices los que lloran, porque recibirán consolación”

Jesús

Cuando Jesús dijo estas palabras, miles de personas lo estaban escuchando. El sabía que lo que dijera iba a tener mucha trascendencia, por eso eligió las palabras correctas para que todos entendieran.

¿Por qué pueden llegar a ser felices los que lloran? Porque son candidatos a la misericordia de Dios, a su compasión por la situación en la que se encuentran.

¿Qué quiso decir Jesús con estas palabras? Veamos:

LOS QUE LLORAN

La palabra que Jesús usó para “llorar” es más que derramar lágrimas por algún acontecimiento triste o infortunado. Es más una aflicción reservada, refrenada, encerrada, que generalmente no se expresa externamente. Es un desaliento profundo que puede bien llamarse depresión.

Es muy diferente a la congoja que es la reacción natural frente a un problema o un acontecimiento doloroso. La congoja dura un tiempo y luego se va. Pero la depresión es la angustia, el dolor internalizado durante mucho tiempo. Es una excesiva tristeza, un abatimiento, decaimiento. Estos sentimientos son desproporcionados a la causa y como pasa el tiempo sin ver una solución, generalmente se termina ignorando la verdadera fuente de la tristeza.

Enayudartonces, en la congoja la pérdida es objetiva y externa, mientras que la depresión es la pérdida interna, una aflicción refrenada. Es la pérdida del propio yo, de la identidad, de las ganas de seguir adelante por no tener ya un propósito, un motivo para vivir.              La congoja desaparece luego de un tiempo, pero si se extiende, baja de la superficie y pasa al subconsciente para instalarse allí y ser una de las razones para la depresión.

SERÁN FELICES!

Jesús usó a propósito la palabra “felices, dichosos, bienaventurados” que quiere decir que los que lloran experimentarán un cambio en el estado de mente, una nueva visión, una experiencia refrescante, alegría, aliento y nuevas fuerzas. Es una reconstrucción interna que llega al foco del problema, a la causa de la depresión.

La intervención de Dios es muy importante ya que solo Él puede llegar al fondo del corazón donde está el problema y revelar lo escondido durante años.

¿Le darías la oportunidad a Dios de ayudarte a salir de ese estado lamentable? Sigue leyendo las próximas entradas y sabrás más.

No pongas tu seguridad en las personas.

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Todos alguna vez hemos sido defraudados por alguna persona. Y todos alguna vez hemos defraudado a otros. Somos así. Parece que el destino de la humanidad es ser desilusionado por otras personas en las que hemos confiado.

Hay algunas frases que decimos y que refuerzan nuestra idea falsa de que hay personas que no me van a fallar:

  1. “Pongo las manos en el fuego por el/ella”

Esta frase se remonta a un ritual muy antiguo de los países nórdicos, donde una persona era juzgada por algún hecho sospechoso. Le hacían poner las manos sobre fuego y si salía sin quemaduras, era porque Dios lo consideraba inocente. Si salía muy quemado, era porque Dios lo consideraba culpable.

¿Cuántos se han quemado bastante alguna vez por poner las manos en el fuego por otra persona?

  1. “Es mi amigo/a (hijo, esposo/a, madre, padre, etc.), nunca me fallaría”

Esto simplemente no es verdad. La historia indica que hasta Jesús sufrió el abandono de aquellos que hasta unos días antes, él había llamado amigos.

¿Te falló algún amigo alguna vez? Levanten la mano quemada si es así.

  1. “Quiero alguien que me haga feliz, que me haga reír”

Bueno, aquí te recomendamos que te compres un video de Carlitos Balá o de Moldavsky, pero no esperes que alguna persona te haga feliz y te haga reír toda la vida. Esa es una carga muy pesada para esa persona y muchas veces te pueden hacer llorar y mucho.

Jeremías 17:5-6  Esto dice el SEÑOR: «Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del SEÑOR.  6  Son como los arbustos raquíticos del desierto, sin esperanza para el futuro. Vivirán en lugares desolados, en tierra despoblada y salada.  NTV

Varios puntos para considerar aquí:

  1. CONFIAR EN LAS PERSONAS PUEDE SER UNA MALDICIÓN.

Dios dice que es una catástrofe poner nuestra confianza en las personas porque son simples seres humanos y fallan. Es un camino de ida sin retorno. Te van a fallar. La mayoría lo hace. Hay excepciones, pero son eso: excepciones.

 2. APARTAR EL CORAZÓN DEL SEÑOR PUEDE SER UNA MALDICIÓN.

Confiar en las personas en vez del Señor, es un fracaso seguro. Dios es fiel, su fidelidad perdura para siempre. Es el único fiel.

CONSECUENCIAS DE CONFIAR EN LAS PERSONAS PARA TU SEGURIDAD.

FALTA DE ESPERANZA

“Son como arbustos raquíticos del desierto”. Esta figura representa la soledad, la sequía que deja hacer depender nuestra confianza en las personas. Esta experiencia es desoladora, te quita las ganas de vivir, el alimento no te hace efecto y te vas enfermando. Al final, perdés la confianza en todos y ya no tenés esperanza.

AISLAMIENTO

“Vivirán en lugares desolados”. La persona engañada, desilusionada, tiende a aislarse de los demás para no volver a sufrir. Está en carne viva y todo la lastima. Saca las púas cómo un puerco espín y todo el que se acerca a él/ella, termina lastimado.

FALTA DE FRUTO

“en tierra despoblada y salada.” En su corazón, la persona se va a vivir a otro lado donde no haya nadie cerca. Cuando la persona se aísla, pierde las ganas de vivir y todo lo que siembra no produce fruto porque esa tierra está salada, infructuosa por la amargura y la falta de perdón.

¿ENTONCES NO CONFÍO MÁS EN NADIE?

No decimos eso. Hay personas maravillosas que te van a bendecir, te van ha motivar a creer en la humanidad, te van a ministrar. Pero nunca pongas expectativas tan altas en esa persona porque simplemente pueden fallar. Si haces así, cuando te falle, estarás preparado/a porque ya sabías que podía fallar y estarás preparado/a para perdonar porque todos fallamos alguna vez.

Lo mismo debes hacer con personas que han puesto confianza ciega en vos. Deciles: “gracias por confiar en mí. Espero no fallarte, haré lo posible por no fallarte, confío que Dios me sostendrá con fidelidad, pero si lo hago, espero que me perdones porque soy simplemente humano”

TU CONFIANZA DEBE ESTAR EN AQUEL QUE NUNCA FALLA: DIOS

No te apartes de Aquel que te ama con amor eterno, su misericordia es para siempre y su verdad por todas las generaciones. Nunca miente, nunca te abandona, cumple lo que promete y es fiel aún cuando nosotros no lo somos con Él.

Mira lo que dice la Biblia de los que confían en Dios para su seguridad:

Jeremías 17:7  »Pero benditos son los que confían en el SEÑOR y han hecho que el SEÑOR sea su esperanza y confianza.  8  Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.

No te apoyes en la fuerza humana para no salir lastimado y entres a tierra de maldición.

 

LA INSEGURIDAD DEL DINERO

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Desde que somos bebés tenemos la necesidad de sentirnos seguros. Tenemos temor a caernos, a quedarnos solos, a los desconocidos, etc. Con los años, las inseguridades cambian y pasan a ser otras.

También es cierto que para sentirnos seguros, tenemos ciertos mecanismos para suplir lo que nos hace falta. La seguridad personal y familiar es una prioridad. Vamos a ver en estas entradas a qué cosas le damos lugar para sentirnos seguros.

LA FALSA SEGURIDAD DEL DINERO.

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El dinero puede ser la fuente de tu alegría o de tu desesperación. Si estás contento cuando lo tienes y muy triste cuando te falta, entonces el dinero se transformó en un dios.

El dinero requiere todo lo que requiere un dios: dedicación, energía, pensamientos, preocupación, mantenimiento, etc. Cuando le damos toda nuestra energía física, mental, emocional y espiritual al dinero, somos adoradores del dinero.

Pero el dinero es un dios con pies muy débiles y es fácil de desaparecer. Hoy está y mañana se fue. Un mal negocio, una devaluación, los ladrones, las estafas, etc., hacen que el dinero se vuele en cualquier momento. Por otra parte, la Biblia dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males en este mundo. El dinero no es malo ni bueno, es lo que hacemos con el dinero lo que lo vuelve malo o bueno. El dinero sin los seres humanos solo es un papel pintado.

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El Señor es mi pastor y nada me faltará. ÉL es la fuente de mi confianza porque nunca desaparece, siempre está presente, siempre me ama, siempre me cuida. El dinero hoy está y mañana puede desaparecer. Nuestro Dios permanece para siempre.

Sigue esta serie de entradas para aprender un poco más. ¡Adelante!

El amor, ¿Cuál es la clave? (tercera parte)

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Tener el amor de Dios en nuestro corazón nos libra de una de las maldades más destructivas: la envidia.

La envidia es ese sentimiento de amargura por la prosperidad o el avance de otra persona. Un test muy sencillo para detectar si la envidia ha invadido tu corazón es recordar cómo te sientes cuando alguien te cuenta sus éxitos o que se ha comprado algo que tú deseabas pero no has podido alcanzar. ¿Es alegría por lo bueno que le sucede al otro o es amargura y rabia?

¿Por qué la envidia es mala?

1.LA ENVIDIA COMPITE

La persona envidiosa se compara con otros al creerse merecedor de una mejor suerte. Piensa que no es justo que a otros le vaya bien porque él o ella es una mejor persona o una buena persona que se lo merece. La amargura es el resultado de compararse con otros.

Los que hemos conocido a Dios sabemos que Él nos ama con amor eterno, por lo tanto somos personas únicas para Él. EL Señor conoce nuestras necesidades y nuestros deseos y el quiere cumplirlos… a su debido tiempo. No somos igual a los demás así que si esperamos con fe y paciencia, obtendremos no solo lo que queremos sino también lo que no sabíamos que necesitábamos.

2. LA ENVIDIA NOS EXPONE.

Cuando sentimos amargura por lo que otro logró, nos damos cuenta qué deseaba nuestro corazón. Si sufrimos por lo que tienen los demás, esas cosas llenaban nuestro corazón. Nuestra alegría y satisfacción dependen de obtener lo que deseo en vez de depender de nuestra relación con la fuente de gozo que es el Señor.

¿Qué llena tu corazón, qué te da alegría, cuál es la fuente de vida para ti? Si son las cosas que todavía no tienes, o la realidad que todavía no vives, te vas a amargar cuando otros la alcancen. Pero si tu fuente es el Señor, el te saciará completamente sin que tengas ninguna necesidad.

3. LA ENVIDIA ACTÚA

La amargura que causa la envidia termina siendo dañina para la otra persona que ha llegado a tener lo que nosotros anhelábamos. Eso es así porque nuestro deseo frustrado se transforma en una oración para que el otro pierda lo que obtuvo. Si esa persona tuvo un éxito en su trabajo, desearíamos que lo pierda, si pudo comprar algo de valor, desearíamos que se rompa, etc. Nunca lo diremos abiertamente, pero muchas veces los seres humanos nos alegramos por la calamidad de otros. Eso es envidia.

Todo pensamiento es una oración que alguien oye y responde. Si tus pensamientos perseveran en el Señor, tendrás paz. Si tus pensamientos son de amargura, el enemigo tomará esos pensamientos y los usará en contra de aquel a quien le tienes envidia.

LLENA TU CORAZÓN DEL AMOR DE DIOS

Un buen consejo es dar gracias a Dios por la prosperidad de otros y confesar que tu Padre Celestial sabe de qué cosas tienes necesidad y te las dará a su debido tiempo. Sé agradecido con lo que tienes ahora y siempre espera lo mejor de Dios sin compararte con otros. ¡Así sea!