CONVICCIONES 1

 

COMO ESTAR SEGUROS DE CONOCER A DIOS

Hay millones que no están seguros

El joven que recién había recibido a Jesucristo en su corazón, se puso de pie. Con una expresión confusa y preocupada dijo: “No siento ninguna diferencia. Yo creo que Dios no oyó mi oración. ¿Cómo puedo estar seguro de que Jesús ha entrado a mi vida?”

Tal vez vos también estés inseguro sobre tu relación con el Señor. Por mi experiencia en aconsejar a cientos de personas a través de los años, estoy convencido de que miles de personas que asisten a las iglesias han invitado a Jesús en sus vidas, muchos de ellos una y otra vez, pero no están seguros de su salvación.

En realidad, las encuestas indican que un gran porcentaje de los miembros de las iglesias no están seguros de que Jesús está en sus vidas. Ellos son buenas personas que hasta han servido fielmente en sus iglesias durante años. Sin embargo, todavía no están seguras de la presencia permanente de Cristo, no confían en que si murieran hoy irían con el Señor al cielo.

¿Por qué existe esa angustiosa incertidumbre aun entre personas de gran dedicación al Señor? Estoy convencido que la falta de seguridad se debe a una información incorrecta o a la falta de información acerca de quién es Dios. Esto incluye la comprensión de la divinidad de Jesús, el significado de la crucifixión y la resurrección de nuestro Señor y lo que significa recibirle como Señor y Salvador.

Permitime hacerte esta pregunta personal que es de mucha importancia: ¿y vos? Si murieras hoy, ¿estás absolutamente seguro, sin ninguna sombra de duda, de que irías al cielo?

En las páginas siguientes quiero presentarte un mensaje de gran esperanza. Es un mensaje que todo el mundo desea y creo que es muy necesario para la iglesia de hoy.

Gran hambre por Jesús

 He encontrado que existe hoy un hambre generalizada por conocer a Jesucristo en todo el mundo. Permitime darte sólo algunos ejemplos.

Cuando nos disponemos a escuchar a cualquier persona en cualquier lugar público, están dispuestos a contarnos todos sus problemas y escuchar lo que tengamos para decirles con respecto a Dios y su relación personal con El.

Los misioneros que viven en Europa Occidental y distribuyen Biblias a los europeos del Este, viajan por todos estos países informando también de la gran hambre por la Palabra de Dios.

Nuevas iglesias se están abriendo en todo el mundo que están dando muestras de la necesidad de respuestas urgentes que tiene la gente a sus problemas de vida.

Debemos ayudarlos a comprender que el cristianismo no es sólo una filosofía de vida, ni un código de ética, ni sólo normas para seguir. El cristianismo es una relación personal con el Dios vivo, el Creador Todopoderoso, por medio de la fe en su único Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo.

Si sacamos a Buda del budismo, a Mahoma del islamismo y así a los fundadores de otras religiones, no se notará gran diferencia. Pero si sacamos a Jesucristo del cristianismo, no quedará más que una religión. El cristianismo es una relación personal con el Cristo vivo.

¿Cómo podés entonces estar seguro de tu relación con Jesús? Otra vez te hago esa pregunta fundamental, “Si vos murieras en este momento, ¿sabés dónde pasarías la eternidad?”

Tal vez has recibido a Cristo hace poco tiempo y todavía no estás seguro de que realmente haya pasado algo, vos no confiás  en su salvación; te falta información sobre la seguridad de tu relación con Dios.

Quiero compartir con vos algunos principios vitales que te darán esa seguridad.

  Una triple entrega

Ser Cristiano implica recibir por fe a Jesucristo como Señor y el regalo de amor y perdón de Dios.

Esto resulta en una triple entrega de dedicación a una persona, la persona del Señor Jesucristo. Es una entrega de tu mente, de tus emociones y de tu voluntad a El.

Examinemos, uno por uno, cada elemento de esta entrega del cristiano.

  1. Entrega de tu mente.

El cristianismo se funda en bases bíblicas sólidas y en hechos históricos. Para estar seguro de que vos sos cristiano, debés comprender que el cristianismo no es un salto de fe a ciegas, a las tinieblas de lo desconocido. Las verdades de la fe cristiana están bien documentadas por siglos de hechos históricos, estudios e investigación. Muchos eruditos han dedicado sus vidas a investigar el nacimiento, la vida, la enseñanza, los milagros, la muerte, la resurrección y la influencia de Jesús de Nazaret. Como resultado, contamos con abrumadoras evidencias históricas que comprueban todo lo anterior.

La evidencia incluye escritos de gente que vivió en el tiempo de Jesús cuyas vidas fueron transformadas para siempre como resultado de su amistad íntima con El. Los enemigos de Jesús trataron también de tapar Su resurrección al planear y pagar testigos para inventar una historia que explicara por qué la tumba de Jesús estaba vacía.

Por medio de éstas y otras pruebas más convincentes, nosotros sabemos con certeza que Jesús vivió en la tierra, murió y resucitó.

En los últimos años de su vida, el dramaturgo alemán Johann Wolfgang Von Goethe escribió: “Si alguna vez Dios se apareció en la tierra, fue en la persona de Cristo”.

El novelista y filósofo ruso Fedor Dostoievsky dijo: “Aun aquellos que han renunciado al cristianismo y lo atacan, en lo profundo de su ser todavía siguen el ideal cristiano, porque hasta ahora ni la astucia ni el ardor de sus corazones han podido crear un ideal de hombre más elevado y virtuoso, que el ideal dado por Cristo. Cuando esto se ha intentado, el resultado ha sido grotesco”.

El Dr. Charles Malik de Líbano, ex presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas dijo, “Yo realmente no se que quedaría de la religión y de la historia, si la influencia de Cristo, directa e indirecta, fuera erradicada de la literatura, del arte, de la vida diaria, de las normas morales y de la creatividad en las diferentes actividades de la mente y del espíritu”. Napoleón Bonaparte, el famoso general francés, dijo durante su exilio, “Yo conozco al hombre, y le digo a usted que Jesucristo no es meramente un hombre. Entre El y cualquier otra persona en el mundo, no hay comparación posible.

Alejandro, César, Carlomagno y yo hemos fundado imperios. Pero, ¿en qué basamos las creaciones de nuestro propio ingenio? En la fuerza. Jesucristo fundó su imperio sobre el amor; y en este momento millones de hombres morirían por él”.

Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América y autor principal de la Declaración de la Independencia, dijo, “De todos los sistemas de moralidad que he observado, antiguos y modernos, ninguno me parece tan puro como éste de Jesús”.

Más importante que lo que otros dicen acerca de Jesús, es lo que la Biblia dice acerca de El. Jesucristo era Dios en carne y hueso. El vino a la tierra para morir en nuestro lugar. El estuvo dispuesto a llevar sobre sí, la muerte que cada uno de nosotros merecía. Por medio de su muerte y resurrección, Jesús nos permite recibir vida eterna y acceso libre al Dios Todopoderoso.

Para ser cristiano vos debés considerar las aseveraciones de Cristo y creer intelectualmente que Jesús es Dios y murió por tus pecados, fue sepultado y se levantó de entre los muertos.

Vos debés creer que El quiere venir a tu vida para ser su Salvador y Señor.

  1. Una entrega emocional

 El ser cristiano incluye también la participación de tus emociones.

Por la Biblia sabemos que Dios mismo tiene emociones. El siente amor, gozo, tristeza, compasión, enojo, desilusión y muchas otras emociones más. La Biblia también dice que vos fuiste creado a la imagen de Dios. Como parte de su imagen, Dios nos ha dado la capacidad de experimentar emociones. Todo lo que hacés, desde que  te levantás por la mañana hasta que te vas a dormir por la noche, tiene que ver con tus emociones.

Cada persona que cree en Jesucristo como su Señor y Salvador tendrá una experiencia emocional distinta a la de otros. San Pablo se encontró con Dios en un episodio dramático en el camino a Damasco. Timoteo, su discípulo, por otro lado, fue formado en un hogar cristiano donde llegó a conocer a Cristo a una edad temprana y creció poco a poco en su fe.

Con frecuencia escuchamos a personas que al convertirse en cristianos comparten entusiastamente cómo sus encuentros dramáticos con Cristo los ha librado de la adicción a la droga, de la inmoralidad o algún otro grave problema. El hecho de que sus vidas fueran radicalmente cambiadas, respalda sus palabras.

Por otro lado, hay muchos que se han arrodillado silenciosamente en la privacidad de sus hogares, como sucedió en mi caso, o en un retiro en la montaña, o en una iglesia y allá recibieron a Cristo en sus vidas sin ninguna experiencia emocional dramática.

Las emociones pueden ser engañosas. Probablemente ningún otro aspecto ha causado más inseguridad en las personas en su relación con Dios, como lo ha sido el énfasis equivocado en las emociones. Yo mismo he tenido momentos de gran regocijo, de entusiasmo y de gran percepción espiritual. Por otro lado, también he tenido momentos de tristeza y desilusión. Pero no dependo de esos sentimientos para determinar mi unión con Dios. Mis emociones pueden ser bastante engañosas.

Nosotros debemos vivir la vida cristiana por fe, no por emociones. Efectivamente, las emociones tienen un lugar en tu experiencia personal, pero tus sentimientos y emociones no determinan la verdad de tu relación con Cristo. En vez de eso, los estados emocionales deben ser el resultado de tu fe y obediencia. Jesucristo dijo, “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.

El libro de Romanos nos asegura, “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”.

En la experiencia cristiana hay un lugar para las emociones, sin embargo, vos no deberías buscarlas ni intentar sólo repetir las experiencias emocionales del pasado. Por otro lado, no es bueno ignorar el valor legítimo de las emociones, pero siempre es más importante reconocer que vos estás llamado a vivir por fe – fe en Dios y fe en Sus promesas y no pasarse buscando experiencias emocionales.

  1. Una entrega de la voluntad

Llegar a ser hijo de Dios, no solo es cuestión de entenderlo con la mente y con las emociones. También está involucrada tu voluntad.

La voluntad es esa parte de nuestro ser que toma las decisiones sobre quién gobernará nuestras vidas.

Ahora mismo, hay alguien gobernando tu voluntad: o vos mismo o Dios. Es necesaria una entrega de las decisiones a Aquel que tiene sabiduría para que decidas lo mejor.

Algunas personas son reacias a obedecer a Cristo porque tienen miedo de que El cambie sus planes y les quite todo el gusto por la vida.

Un entrenador de atletismo que era muy estimado por millones de personas, un hombre de carácter íntegro y de grandes habilidades, compartió conmigo su miedo a rendir su vida totalmente a Cristo. Temía que Dios le pidiera que abandone lo que más le gustaba y le producía la mayor satisfacción de su vida – la enseñanza.

Muchas personas que han logrado el éxito han rechazado seguir a Cristo porque tienen miedo que les exija vender sus posesiones y tener que dar todo a los pobres, tal como Jesús le dijo al joven rico que hiciera.

Debemos saber que aunque algunas veces Dios bien puede guiar a ciertas personas a regalar sus posesiones, El también guía a otros a usar su posición e influencia para Cristo de otra manera.

Mientras  vos camines en fe y obediencia a Dios, como un acto de tu voluntad y le permitas que El cambie tu vida, aumentará la seguridad de tu relación con El. Vos llegarás a experimentar la obra de Dios en tu vida, mientras El te capacita para hacer lo que vos nunca habrías hecho por vos mismo.

Podrás experimentar cosas tales como el amar a aquéllos que te tratan mal y mantendrás un espíritu de paz aunque estés rodeado de presiones y problemas. Vas a desarrollar un deseo cada vez mayor por alcanzar a otros con el amor de Jesucristo.

Pero, si vos no confiás en Dios y en el plan que El tiene para vos, ni obedece sus mandamientos, inevitablemente caerá en dudas acerca de su salvación.

Algunas personas no desean recibir a Cristo debido a su orgullo y egoísmo. Ese es un gran impedimento. Vivir solo para uno mismo no es el plan original de Dios para el ser humano.

Otra razón por qué las personas son reacias a comprometer sus vidas a Cristo es porque Satanás los ha engañado.

Jesús habló acerca del carácter de Satanás de esta manera:

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, porque es mentiroso y padre de mentira.

¿Has sido engañado por tu enemigo Satanás? ¿Alguna vez has pensado que deberías ser una persona mejor antes de que Dios te acepte? ¿Te ha inducido tu enemigo a cuestionar si Dios realmente te ama? ¿Ha causado que vos te sientas cómodo al desobedecer a Dios?

No importa qué influencia pueda estar apartándote de Cristo, yo te animo a salir de esa influencia – y volverte a Cristo.

Para estar seguro de que vos sos cristiano, deberás conocer estas verdades básicas de la Biblia. No solamente tenés que creer estas verdades intelectualmente, sino como un acto de tu voluntad, debés aceptarlas y hacerlas parte central en tu vida.

Esto comienza sabiendo que Dios te ama y te ofrece un plan maravilloso para tu vida.

Dios quiere lo mejor para vos. A El le interesan tus necesidades y ha provisto un camino para que vos conozcas Su amor y el plan para tu vida.

Sin embargo, todos somos pecadores y estamos separados de Dios; por lo tanto, no podemos experimentar Su amor y el plan que El tiene para nuestras vidas hasta que suceda algo maravilloso.

Vos has sido creado para tener comunión con Dios, pero debido a tu terca voluntad egoísta, vos, al igual que todas las personas, has elegido tu propio camino.

La Biblia llama a esta voluntad egoísta “pecado”. A causa de tus pecados vos estás muerto espiritualmente y separado de Dios.

Dios es santo y las personas son pecadoras. Un gran abismo los separa. Las personas intentan alcanzar a Dios y la vida Abundante  a través de sus propios esfuerzos, tales como vivir una vida buena, mantener ciertas filosofías y practicar una religión. Pero ningún esfuerzo humano capacita a la persona para alcanzar a Dios.

La única provisión de Dios

Jesucristo es la única provisión de Dios para tus pecados. Por medio de El vos podés conocer y experimentar el amor y el plan de Dios para tu vida.

¿Quién es Jesucristo? ¿Por qué puede El cruzar este abismo entre un Dios santo y el hombre pecador?

El nacimiento milagroso de Jesús, la vida que vivió, los milagros que realizó, las palabras que habló, su muerte en la cruz, su resurrección de la muerte, su ascensión a los cielos todo indica que El no era meramente un hombre, era Dios.

Vos tenés que recibir a Jesucristo como Dios, como tu Salvador y tu Señor. Al recibir a Cristo vos podés conocer y experimentar el amor y el plan de Dios para tu vida. Se recibe a Cristo por medio de la fe, invitándolo personalmente a tu vida. San Pablo dijo, “Por gracia sois salvos por medio de la fe – y esto no de vosotros pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe”.

Y Jesús dice, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.

El recibir a Cristo, empieza cuando uno se aparta de su vida egocéntrica, arrepintiéndose de sus pecados y volviéndose a Dios. Esto incluye confiar en que Cristo entra a tu vida, perdona tus pecados y te hace la persona que El quiere que seas.

Pensá en la siguiente ilustración: Supongamos que vos llegás a conocer a un cierto joven o señorita acerca de quien vos has recibido muy buenas referencias. A vos te gusta lo que ves: su apariencia, personalidad y muchas otras cualidades. ¿Sería eso suficiente para concretar el matrimonio?

No. En un matrimonio se requiere más que admiración y respeto mutuo.

Conforme vos conocés más a la persona, te enamorás. ¿Será eso suficiente para celebrar un matrimonio?

No. En un matrimonio se requiere más que el intelecto y las emociones.

Luego vos te comprometés y llega el día de la boda. ¡Qué emocionante! Vos creés con tu mente que él o ella es la persona más maravillosa en todo el mundo.

Emocionalmente, tu corazón late dos veces más rápido cuando ustedes están juntos.

Pero ahora se va a llevar a cabo algo más importante. Al estar frente al pastor o sacerdote para intercambiar los votos matrimoniales, comprometen sus voluntades el uno al otro. La boda no es un matrimonio verdadero sin una entrega mutua.

Lo mismo sucede, cuando vos recibís a Cristo. Cuando vos te comprometés con Cristo, tenés que entregarte a El, debés darte  totalmente, entregando tu intelecto, tus emociones y tu voluntad.

Tu vida se puede ver de dos maneras. Si vos estás viviendo una vida centrada en vos mismo, vos control,as tus intereses. Esta vida siempre tiene como resultado discordia y frustración.

Si vos estás viviendo una vida dirigida por Cristo, vos te estás rindiendo a Cristo, y tus intereses están controlados por El, lo cual resulta en armonía con el plan de Dios para tu vida.

Nuestras vidas se parecen a la de una oruga que se arrastra por el suelo – un horrible y peludo gusano. Un día ese gusano teje un capullo alrededor de su cuerpo y de este capullo emerge una preciosa mariposa.

No entendemos totalmente lo que ha sucedido, pero nos damos cuenta que lo que antes era una horrible oruga que se arrastraba por el polvo, ahora es una mariposa que revolotea por el aire.

Así también sucede en la vida del cristiano. Mientras en un tiempo vivíamos en el nivel más bajo como individuos pecadores y egoístas, ahora al confiar y obedecer a Dios, vivimos en el plano más alto, experimentando vidas llenas y abundantes como hijos de Dios. Esto comienza al recibir a Jesucristo como Salvador y Señor de tu vida.

Vos podés estar seguro

Vos podés decir, “Yo creo que Jesucristo es el hijo de Dios y que El murió por mis pecados. ¿No me hace eso cristiano?” En realidad no, si no le has rendido toda tu voluntad.

O tal vez digas, “Escuché un mensaje maravilloso, me sentí muy emocionado y tuve una gran experiencia espiritual. Inclusive respondí a la invitación de pasar adelante para ser ministrado. ¿Con eso no soy cristiano?” No, no lo sos, si vos nunca has entregado el trono de su vida, tu voluntad, a Cristo.

Entonces, ¿cómo podés estar seguro de ser cristiano? ¿Existe acaso algún tipo de confirmación que Dios da a los que reciben a Cristo con sinceridad? Yo creo que hay una triple confirmación de que Jesucristo está en nuestras vidas.

  1. El testimonio de la Palabra de Dios – La Biblia

Las promesas de la Palabra de Dios y no tus sentimientos, deben ser tu autoridad. La Biblia es totalmente confiable. Como cristiano, vos debés vivir por fe en la fidelidad de Dios y su Palabra santa e inspirada.

Por años, Martín Lutero, el padre de la Reforma, había intentado ganar su salvación por medio de su dedicación religiosa y sus buenas obras. Cuando descubrió la gran verdad bíblica de que “El justo por la fe vivirá,” su vida fue cambiada totalmente, y nunca más se preocupó por la seguridad de su destino eterno en Cristo.

Creyó lo que la Palabra de Dios tenía que decir y tuvo plena seguridad de su salvación.

John Wesley, fundador de la Iglesia Metodista, cuando era joven no estaba seguro de su salvación, a pesar de que fue hijo de un pastor, líder del Club Santo de Oxford y misionero a los Indios de América. Posteriormente al regresar a Inglaterra, conoció a Jesucristo en una reunión en Aldersgate. Allí escuchó la lectura del tratado sobre la fe de Martín Lutero, como prefacio a la Epístola a los Romanos. Wesley explicó en su autobiografía lo que sucedió en esa ocasión. “Quince minutos antes de las nueve, mientras él estaba describiendo el cambio que Dios obra en el corazón por medio de la fe en Cristo, sentí que mi corazón ardía en forma extraña. Supe que verdaderamente estaba confiando en Cristo, y solamente en Cristo, para mi salvación. Tuve la seguridad de que El había tomado los pecados, aún los míos, y me había salvado de la ley del pecado y de la muerte”.

Antes de la experiencia en Aldersgate, Wesley se había enfrascado en un esfuerzo frenético para tratar de ganarse la salvación de Dios por sus buenas obras. Allí, en Aldersgate recibió la seguridad de la salvación de Dios por fe.

En la primera carta de Juan 5:11, 12 se nos confirma que Cristo está en tu vida si vos lo invitás y lo recibís:

Este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

En San Juan 1:12, 13 se confirma esta promesa:

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

 2. El testimonio interior del Espíritu Santo

El apóstol Pablo escribe, “el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”.

Pablo enfatiza la validez de esta fuente interior de seguridad a los Tesalonicenses convertidos:

Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor a vosotros.

 3. Una vida transformada

Tu vida transformada es un testimonio de que vos sos cristiano. El apóstol Pablo dice: “De modo que si alguno está en Cristo,  nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

San Juan dice, “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”.

Si vos nunca has recibido a Jesucristo personalmente, o si tenés alguna duda acerca de tu salvación, vos lo podés recibir ahora mismo por fe. Vos  podés abrir la puerta de tu vida a Cristo expresando tu fe en El por medio de la oración. Las frases que siguen son una oración sugerida que pueden expresar tu deseo:

Señor Jesucristo, te necesito. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. Gracias por perdonar mis pecados y por darme vida abundante y eterna. Toma control de mi vida. Hazme la persona que tú quieres que yo sea.

 Vos no te convierte en cristiano sólo por hacer esta o cualquier otra oración. Vos llegaste a ser cristiano por fe y sólo por fe. Fe es colocar tu confianza en Dios y en Sus promesas.

Te animo a decir esta oración en voz alta y con fe, porque es a través de la oración, hablando con Dios, que vos mejor podés expresar tu fe en Cristo y las promesas de Su Palabra.

Si has invitado a Jesucristo a tu vida, podés estar seguro de que El ya está en tu vida y que te ha dado la vida eterna como lo prometió.

Jesucristo nunca te engañaría. Podés estar seguro de que si vos lo invitaste a entrar en tu vida, El ahora vive dentro tuyo y te dará la vida abundante y eterna que te prometió.

Te animo, ahora mismo, a agradecer a Dios por Su fidelidad y por Su presencia en tu vida. No dependas de tus sentimientos. La Palabra de Dios es tu autoridad. La fe y la obediencia siempre traen como resultado una mejor percepción de la presencia del Señor.

Comenzá a pasar tiempo cada día en estudio bíblico y oración. Es mejor separar un tiempo diario para esto y convertirlo en hábito. Esto te ayudará a crecer y madurar en tu fe.

Procurá asociarte con cristianos dinámicos, positivos y entusiastas. Si vos no pertenecés a una iglesia local, no esperes ser invitado. Tomá la iniciativa; llamá al pastor de una iglesia cercana donde Cristo sea honrado y donde se predique la Palabra de Dios. Hacé planes para empezar a asistir esta semana. Si vos no has sido bautizado todavía, hacé planes de hacerlo como una expresión externa de tu identificación con Cristo.

Ahora que estás seguro de ser cristiano, te animo a experimentar el gozo de ayudar a otros a recibir a Cristo. Compartí tu fe en Cristo con tus amigos y vecinos en toda oportunidad que se te presente.

El apóstol Pablo estaba tan emocionado acerca de Jesucristo, que en su Epístola a los Colosenses 1:28 dice: “a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre”.

Tomá la iniciativa de hablar con alguien que conozcas, acerca de la persona y enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, y el modo revolucionario en que El puede cambiar las vidas y cómo otros también pueden estar seguros de ser cristianos.

Recordá, Cómo puede usted estar seguro de ser cristiano es un “Concepto Transferible”.

Vos podés llegar a dominarlo leyéndolo por lo menos seis veces. Luego pasalo a otros como lo ordena Jesucristo en San Mateo 28:20, “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Amén

Resumen de lo leído: 

  1. Millones de personas no están seguras de ser salvas en todo el mundo.
  2. Para llegar a ser salvos, debemos hacer una triple entrega de nuestras vidas.
  3. Una entrega de nuestra mente.
  4. Una entrega de nuestras emociones
  5. Una entrega de nuestra voluntad.

¿Cómo se que soy aceptado y salvado por Dios? 

  1. Porque la Biblia me lo dice.
  2. Porque el Espíritu Santo me lo dice
  3. Porque mi vida va siendo transformada.

¿Qué debo hacer ahora?

Mantener tu relación con Jesús diariamente, leyendo la Biblia y hablando con él en oración, asistiendo a la iglesia y relacionándote en un grupo pequeño (célula), adorándole en tu casa y en la iglesia a través de la música cristiana, la ofrenda, los diezmos y las primicias.

También hablándole a otros de tu experiencia con Jesús. Son muchos los que están necesitando una palabra que los levante y esa palabra ya está en tu corazón.

Una vida totalmente entregada a Jesús, es una vida de fruto abundante.

Jesús dijo: “yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”

Este círculo representa a la vida de una persona totalmente entregada a Dios. La silla simboliza el gobierno de nuestra vida. Allí Cristo está sentado y todas las cosas están en armonía.

Te animamos a orar al Señor para que el te conceda esta clase de vida.