LOS CRISTIANOS Y EL SENTIDO COMÚN

Muchos no saben que hay un sentido común y otros dicen que es «el menos común de los sentidos». ¿Y tú qué dices? La Biblia lo nombra en los Proverbios, en el capítulo 3 cuando Salomón, el rey, aconsejaba a su hijo.

21  Hijo mío, no pierdas de vista el sentido común ni el discernimiento. Aférrate a ellos.

Proverbios 3:21
¿Quiere Dios que usemos el sentido común?

EL SENTIDO COMÚN

Usamos el sentido común cada día y a cada minuto. Ya sea por educación o por observación, hay cosas que hacemos por un sentido común, lo que significa que compartimos una manera de actuar con una «comunidad». Por ejemplo, si vivo en una ciudad grande, lo más probable es que en las noches me cuidaré de andar por lugares solitarios o muy oscuros si voy solo, por razones de seguridad. El sentido común me guía a no exponerme a personas violentas o delincuentes que puedan andar en lo oculto. Si entro a un comercio y hay otras personas esperando ser atendidas, el sentido común me dicta que debo esperar mi turno y no pasar adelante para que me atiendan a mí primero. Hacerlo sería no usar el sentido común. No hay una ley (me parece) que diga que debes esperar tu turno, pero está en el sentido de la comunidad, es de «sentido común».

«No lo pierdas de vista»

Salomón le decía a su hijo que no pierda de vista el sentido común. Le estaba enseñando a «manejarse» en comunidad, ya que el sentido común funciona en las comunidades ya sea primaria (familia) como secundaria (entorno de vecindario o ciudad). Evidentemente el padre de este chico da por sentado que a su edad ya se ha dado cuenta qué cosas son esperables y qué cosas no lo son en su comportamiento. El sentido común nos ayuda en situaciones en las que tenemos que decidir cómo responderemos. Actuar con sentido común nos asegura tranquilidad en el ámbito comunitario. Eso no significa que estemos de acuerdo con todo lo que la sociedad llama «normal» ya que puede chocar con mis principios cristianos. Lo que no debo hacer es ir al choque por contender con la sociedad y demostrar que soy mejor que ellos. Lo correcto es orar por los tiempos propicios y las mejores oportunidades para ser factores de cambio en una sociedad que a veces llama bueno a lo que es malo y malo a lo que es bueno. Para eso hace falta DISCERNIMIENTO.

EL DISCERNIMIENTO

El otro consejo de Salomón a su hijo fue que no pierda de vista el discernimiento. Esta palabra significa «cernir o filtrar dos veces» (di= dos; Cernir= filtrar)

Hay situaciones en las que el sentido común no nos ayuda, por eso es necesario un tipo de pensamiento mayor, el discernimiento. Pensar dos veces antes de hablar o decidir es tener sabiduría. Supongamos que un amigo en quien confío me propone un negocio que parece muy tentador y rentable y me asegura que en poco tiempo obtendremos ganancias muy grandes. El sentido común, o sea lo que haría cualquier persona común sería «agarrar viaje», aceptar la oferta, ya que no viene de cualquier persona desconocida, sino de un amigo personal.

Pero si uso el discernimiento, filtraré la proposición por mis convicciones, mis principios, las consecuencias que tendría para mí y mi familia, el conflicto de intereses que significaría con el trabajo de mi esposa, el tiempo que me demandaría y que le quitaría a otras cosas, etcétera. Eso es usar el discernimiento. Digamos que el «sentido común» es el pensamiento primario, el mecánico, el instintivo, y el discernimiento es el pensamiento secundario, el razonamiento deductivo, la conciencia profunda.

El discernimiento espiritual

Hay una rama más profunda del discernimiento y es el DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL. Éste es un don de Dios. Mediante esta facultad podemos ver mas allá de las cosas y entender si lo que escuchamos o vemos procede del espíritu humano (originado en un pensamiento humano), diabólico (originado en el mal) o divino (originado en Dios).

Muchas veces me ha pasado que me agrada alguna persona que recién conozco pero hay «algo que no me cierra» en ella. No lo puedo explicar pero no tengo tranquilidad, no me siento cien por ciento a gusto. Cuando se enciende esa alarma en mi alma, trato de prestarle atención y no tomo decisiones hasta que esté seguro de qué quiere decirme Dios en cuanto a esa persona. Lo mismo puede pasar al aceptar un nuevo trabajo, entrar en una nueva relación sentimental, encarar una nueva carrera universitaria o ¡comprar o no un perro!.

BUENAS CONSECUENCIAS

22  porque refrescarán tu alma; son como las joyas de un collar.  23  Te mantienen seguro en tu camino, y tus pies no tropezarán.  24  Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente.  25  No hay por qué temer la calamidad repentina ni la destrucción que viene sobre los perversos,  26  porque el SEÑOR es tu seguridad. Él cuidará que tu pie no caiga en una trampa.  

Proverbios 3:22-26

¿Cuáles son las buenas cosas que vendrán por actuar con sentido común y discernimiento?

  1. Una nueva frescura en tu alma. Una sensación de alegría interna que son como adquirir una nueva joya o un nuevo collar.
  2. Seguridad en tu camino. Claridad de pensamiento y falta de temor o ansiedad.
  3. Descanso reparador. Dormir bien trae buena salud y actuar con sentido común y discernimiento nos asegura un buen sueño.
  4. Libertad de ansiedad sobre el futuro. El Señor respalda a aquellos que actúan sabiamente siguiendo sus consejos. Él es nuestra seguridad y nos libra de las trampas de gente mal intencionada.

¿Crees que vale la pena aceptar este consejo de un padre a su hijo? Creo que todo lo que Dios dice es bueno y provechoso para nosotros. ¡Amén!

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