Cómo liderar para obtener frutos

Recuerdo cuando el Apóstol Pablo decía:

“Yo sembré, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios”

1Corintios 3:6

La vida tiene sentido cuando podemos proyectarnos en otras personas, cuando podemos darle de lo que hemos recibido y ver con alegría cómo nos multiplicamos en esa vida al añadirle valor con nuestra guía y nuestras enseñanzas. Has tenido la alegría de plantar semillas de vida, las semillas del Evangelio en otras personas? La Biblia dice que hay dos pasos que debemos hacer:

1. Debemos sembrar

Hay un engaño que sucede muchas veces en las iglesias: Se habla mucho de evangelismo, se dan cursos, se programan actividades, calendarios, se ora, pero no se sale a evangelizar. Todo el tiempo es para preparación pero no para sembrar. Mira lo que dice la Biblia: “Cuando el campesino va a sembrar, no se pasa todo el tiempo arando, abriendo surcos y rastrillando el terreno. Primero empareja la tierra, luego arroja las semillas de eneldo o de comino, siembra el trigo en hileras, y planta cebada y centeno en los bordes de su campo.”
‭‭Isaías‬ ‭28:24-25‬ ‭TLA ‬‬
Hay un tiempo para preparar la tierra y otro para sembrar correctamente. Cada semilla se siembra de maneras distintas. Cuáles son esas semillas?

A. Semillas para condimentar. El eneldo y el comino eran semillas que servían para agregar sabor a las comidas. Esta es una manera muy buena de evangelizar: decir o publicar en las redes sociales distintas palabras que le agreguen “sabor” a la vida de la gente. Son para que la gente reciba y perciba el sabor precioso del evangelio.

B. Semillas para multiplicar. El trigo tiene que ver con alimento. Debemos sembrar el evangelio para alimentar a la gente y para multiplicarlos. El grano de trigo produce 30, 60 y 100 veces más de lo sembrado.

C. Semillas para alimentar a los animales. Son las que refuerzan a los trabajadores. Semillas que alientan, fortalecen y dan nuevas energías a los que están trabajando en el campo de labor.

2. Hay que cultivar.

Hay que sembrar y cultivar

Cada semilla tiene un tratamiento diferente para que podamos aprovechar todo su potencial. Lo mismo sucede con las personas: algunas son más delicadas mientras que otras soportan la presión de una mejor manera. No se trata a todos por igual y para eso se necesita discernimiento de Dios.

Los niños necesitan un tipo de trato, los adolescentes, otro, los matrimonios necesitan ayuda de otro tipo, los ancianos también. Es mejor que cada grupo de la iglesia esté siendo ayudado por personas con dones especiales para eso. No cualquiera puede lidiar con adolescentes o ancianos, deben tener un llamado especial a esos ministerios.

La tarea de la evangelización no está terminada hasta que hayamos ayudado a la gente a crecer y encontrar su lugar y misión en este mundo.

Termino diciendo que para toda esta tarea nadie es suficiente si no tiene la ayuda de Dios. Mira lo que dice al final del capítulo que estamos leyendo de Isaías:

»Todo esto se aprende de Dios.Todo este conocimiento proviene del Dios todopoderoso. Dios hace planes admirables y los realiza con sabiduría ».”
‭‭Isaías‬ ‭28:26-29‬ ‭TLA‬‬

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