MARAVILLOSA TRISTEZA

La tristeza es una emoción que a veces sentimos por diferentes causas. Puede ser por una pérdida, por una desilusión, por una mala noticia, etc. 

La Biblia tiene en cuenta esas cosas, pero también nos cuenta que la tristeza puede venir por causa del pecado. 

San Pablo escribió dos cartas a la Iglesia de Corintios. En su primera carta los exhortó a arrepentirse de un pecado que había en la Iglesia.

Lo hizo con palabras duras, como de un padre preocupado por la conducta de sus hijos espirituales. Ellos habían naturalizado el pecado y lo habían dejado pasar. En su segunda carta el apóstol los felicita porque la tristeza que les había causado la carta anterior los había motivado a solucionar la situación.

San Pablo tenía en mente que “el salario que da el pecado es la muerte” como había escrito en Romanos 6:23

Dios había producido en los Corintios una tristeza que era para vida, para que se arrepintieran y cambiaran la situación. 

“La clase de tristeza que Dios produce nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza.” 2Corintios 7:10

La tristeza según Dios trae salvación.

¿Has sentido esa clase de tristeza que no tiene razón alguna? Puede ser por causa del pecado. El Rey David había sentido esa emoción por haber pecado contra Dios y escribió el Salmo 32 y el Salmo 51, donde expresa su profunda tristeza por haberle fallado a Dios y su pedido de restauración. 

A continuación, te daré 4 consejos para trabajar con la tristeza que viene de parte de Dios:

1. Mantente atento a la tristeza

¿Estás sintiendo esa angustia que no tiene explicación? ¿Una tristeza que no tiene origen aparente? Puede ser por causa del pecado. Es una alarma de Dios para que trates el asunto con Él.

2. Monitorea la tristeza

¿Está causando esa tristeza por el pecado lo que Dios quiere? Mira los resultados que nombra Pablo en 2Corintios 7:11 ¡Tan sólo miren lo que produjo en ustedes esa tristeza que proviene de Dios! Tal fervor, tal ansiedad por limpiar su nombre, tal indignación, tal preocupación, tal deseo de verme, tal celo y tal disposición para castigar lo malo. Ustedes demostraron haber hecho todo lo necesario para corregir la situación.

3. Aléjate de la fuente de la tristeza

La Biblia dice que el que encubre su pecado no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. 

A veces es necesario salir corriendo para el otro lado antes de seguir en peligro de caer en pecado.

4. No se lamente por eso

Si Dios produjo esa tristeza y dejaste el pecado que la originó, no lo lamentes. Es una buena decisión y te traerá vida nueva y una experiencia renovada con Dios.

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