AMOR SIN FIN

Dios es bueno y su misericordia es para siempre. De eso vamos a hablar hoy, de la inmensa e incomprensible bondad de nuestro Dios.

Recuerdo hace mucho tiempo atrás que oía a mi mamá conversar con sus amigas y comentar acerca de sus hijas el día que se casen. Y decían entre ellas: «ojalá que nuestras hijas encuentren un hombre bueno, que las quiera, que sea trabajador y siempre se preocupe por ellas».

Un hombre bueno. ¿Qué pasaría por las mentes de esas mujeres al pensar en un hombre bueno?
Me imagino que pensarían en alguien manso, sonriente, buen esposo, siempre de buen carácter, amable, educado, respetuoso, buen padre, etc. Decían en aquel entonces que si sus hijas tuvieran esposo así, se habrían sacado la lotería, o sea, tendrían buena suerte.

Por supuesto, aquello era un sueño nada más porque por más buena que sea una persona, hay momentos de discusión, de desencuentros, de desacuerdos. Una persona no puede ser buena todo el tiempo por más que quiera. En la Biblia dice que en este mundo no hay nadie bueno, ni siquiera uno y que el corazón del ser humano está lleno de cosas ocultas y engañosas.

Pero, pero, dice la Biblia que solo hay uno bueno, y ese es Dios. Dios es bueno todo el tiempo. Su bondad no cambia nunca. Los hombres cambian, pero Dios no cambia. ÉL es bueno todo el tiempo.

Si analizamos lo que Dice la Biblia de Dios, veremos que:

  1. DIOS ES BUENO POR NATURALEZA

Salmo 34:8  Prueben y vean que el SEÑOR es bueno; ¡qué alegría para los que se refugian en él!  

Lamentablemente por siglos nos han enseñado que Dios es alguien a quien tenerle miedo. Que andemos con cuidado porque se enoja de repente y te castiga. Las grandes catedrales del mundo son lugares silenciosos y los que asisten generalmente lo hacen en silencio, como con miedo de hacer algo que moleste a Dios.
Muchas veces he visto con asombro a personas alegres y cordiales en la calle o en sus casas que se transforman en serias y calladas al entrar al templo. Es como una postura religiosa. «Esta es la casa de Dios y hay que tener cuidado. Cara de templo, cara de religioso.

EL Salmo 34:8 nos anima a probar y ver. Me hace acordar a los vendedores en esas calles donde hay un negocio al lado del otro y los empleados están en la puerta y te llaman: «pase y vea señora, sin compromiso. Pruébese todo sin obligación de compra. Pase, compruebe la calidad y el precio».

Hay una invitación que nos hace el salmista: «Prueben y vean que el Señor es bueno, refúgiense en Él y comprobarán qué alegría se siente, que confort, que paz, que delicia».

  1. DIOS TIENE ACTOS DE BONDAD

La bondad no debería quedarse solo en un sentimiento. Debe haber actos de bondad y Dios es un campeón en mostrar que ÉL es bueno.

Hubo un tiempo en que el pueblo de Dios se había apartado tanto de la senda del bien que el Señor tuvo que darles una lección. Les sacó el apoyo y la protección por un tiempo y dejó que los enemigos los llevaran cautivos a otro país. Lo hizo porque los amaba, y porque si seguían así, se iban a perder. Luego de algún tiempo, los perdonó y los hizo volver a su patria para reconstruir la nación.

EN ese entonces Dios levantó a dos hombres que lideraron la reconstrucción de Israel: Esdras y Nehemías. Estas dos personas fueron inspiradas por Dios para ver por qué habían llegado a esa situación y llevar al pueblo a reconocer que Dios seguía siendo bueno con ellos.
Esdras tuvo una oración frente a todo el pueblo que había vuelto a Jerusalén pidiendo perdón por los pecados y reconociendo la bondad de Dios.

Esdras 9:8 »Pero ahora, SEÑOR nuestro Dios, tú has sido bueno con nosotros. Nos has dejado escapar del cautiverio y nos has dado un sitio seguro en tu santuario. Nos has concedido un respiro en nuestra esclavitud y nos has dado una nueva esperanza.9 Éramos esclavos, pero tú no permitiste que lo siguiéramos siendo para siempre. Fuiste bueno con nosotros e hiciste que los reyes de Persia fueran buenos también con nosotros. Tu templo fue destruido, pero tú nos diste una nueva vida para poderlo reconstruir y dejarlo como nuevo. Dios, tú nos permitiste tener una muralla para proteger a Judá y a Jerusalén.

¡Qué oración tan inspirada por el Espíritu Santo! Es una descripción fabulosa de la bondad de Dios para su pueblo.

El dijo:
a. Nos has dejado escapar del cautiverio.
b. Nos has dado un sitio seguro en tu santuario.
c. Nos has dado un respiro en nuestra esclavitud.
d. Nos has dado nueva esperanza.
e. No permitiste que seamos esclavos para siempre.
f. Nos diste vida para reconstruir el templo.
g. Nos permitiste volver a construir las murallas de la ciudad.

¿No es esto lo que ha hecho el Señor con nosotros? Alabemos su bondad, su poder y su misericordia.
Cada una de las cosas que nombró Esdras, los actos de amor de Dios, podríamos aplicarlos a nosotros. ¿No es verdad?

Pero aunque esta parte de la historia de Israel fue muy buena, Dios reservó lo mejor para estos tiempos. Él nos dio a su propio Hijo Jesucristo para que fuera a la Cruz en nuestro lugar y perdonara todos nuestros pecados, nos adoptara como hijos y nos diera salvación eterna.
Fuimos liberados de la esclavitud, de la opresión, de la enfermedad, de la pobreza, de la miseria, de una vida sin sentido.

La Biblia dice que Dios gobierna desde su trono y cada vez que pienso en eso, me imagino el trono de Dios como algo imponente, enorme, Isaías lo describió como «alto y sublime».
Solo pensar en eso me produce cierto temeroso respeto y la sensación de que debo guardar distancia de semejante grandeza.
Pero dice la Biblia en

Hebreos 4:14 – 16 Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. 15  Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo él nunca pecó.  16  Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.  

¿Cómo llama el autor de Hebreos al trono de Dios? Trono de la gracia de Dios. Su autoridad está basada en su amor y su bondad para con nosotros. Él mismo sufrió y pasó pro las mismas cosas que nosotros en la figura de Jesús, por lo tanto puede comprendernos y ayudarnos cuando más lo necesitamos.

  1. LA BONDAD DE DIOS NOS GUÍA AL ARREPENTIMIENTO

Romanos 2:4  ¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?  

Mucha gente piensa que Dios no ve lo que hace y que nadie nunca le pedirá cuentas. Eso no es verdad. SOlo están abusando de la bondad de Dios. No se dan cuenta que Él es bondadoso, tolerante y paciente con ellos y que está esperando que se arrepientan y se vuelvan de sus malos pasos.

Todos pasaremos un día por el juicio de Dios donde daremos cuenta de nuestra vida aquí, pero mientras estemos en esta tierra estamos a tiempo de meditar en la bondad de Dios y arrepentirnos de nuestra vida equivocada. Dios será amplio en perdonar y darnos una nueva oportunidad.

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