Quizás el Señor…

Hoy quiero hablarte de personas comunes haciendo cosas inexplicables.

En la historia de la humanidad brillan personas que hicieron cosas extraordinarias. Fueron personas que se destacaron por su inteligencia, coraje, preparación y disciplina.

En la Biblia hay personajes que brillan de una manera especial. Muchos de ellos no calificaban para héroes porque eran gente común y corriente como vos y yo. Pero Dios es especialista en usar personas ordinarias para cosas extraordinarias.

Esta es la historia de gente común haciendo cosas extraordinarias para la gloria de Dios.

¿Quieres escucharla? Seguramente va a ser un antes y un después de esta palabra para tu vida. ¿Estás preparado? Vamos.

OTRA VEZ EN CONFLICTO

Israel estaba otra vez en conflicto con los filisteos. Otra vez. Parece que la historia de Israel girara siempre alrededor del conflicto con el mismo país siempre.

¿No te pasa que vez tras vez aparece siempre le mismo conflicto con las mismas personas, con ese mismo vicio, con esa misma enfermedad siempre? Es cansador. Diga conmigo ahora: “es cansador”. Siempre lo mismo y sin la victoria que estoy esperando. Es cansador. Parece que no tenemos herramientas ni armas para enfrentar ese problema.

Dice la historia que en esta época Israel tenía solo 600 soldados y dos espadas. ¡Dos espadas para 600 soldados! Una la tenía el Rey Saúl y la otra su hijo Jonatán. Los demás solo tenían elementos rurales como azadas, palos, rastrillos para luchar.

Los filisteos hicieron una tarea de inteligencia que les llevó meses. Hicieron desaparecer de a poco a los herreros del pueblo de Israel. Uno a uno iban desapareciendo los herreros.

¿Te enteraste?, decían. “Mataron a Jacob el herrero. A los pocos días: Mataron a José el otro herrero. Y unos días más tarde: otro herrero muerto. Esto no era casualidad, el enemigo se metió entre el pueblo para hacer desaparecer a los que podían fabricar armas de guerra, los herreros. Así dejó desarmados a los israelitas.

El enemigo te ha estado desarmando de a poco. Te ha dejado sin recursos emocionales y espirituales para batallar. Ha hecho una tarea de inteligencia infiltrándose con mentiras para derribar una por una tus convicciones de fe.

¿No parece que a veces no tenemos los elementos necesarios para hacer frente la situación que estamos pasando? Estoy peleando con un palo contra un ejército que tiene armas químicas, satélites, tanques y drones.

El contraste con el ejército filisteo era enorme. Del otro lado, ellos tenían cientos de carros de combate, armamento y miles de hombres dispuestos a luchar.

ME VOY A DORMIR

La historia cuenta en 1Samuel 14

1Sa 14:2  El Rey Saúl había acampado al extremo de una colina, estaba debajo de un granado, acompañado de una tropa formada por seiscientos hombres. 

Saúl era el rey de Israel en ese entonces. Frente a la situación tan despareja él y sus hombres con sentimientos de impotencia y sin armas se tiraron debajo de un árbol de granadas a dormir la siesta. Pero su hijo Jonatán dijo: “No podemos estar así. Hagamos algo”

1Sa 14:6  Y Jonatán dijo a su ayudante:
–Anda, vamos al otro lado, hasta donde se encuentra el destacamento de esos paganos. Quizá el Señor haga algo por nosotros, ya que para él no es difícil darnos la victoria con mucha gente o con poca. 7  –Haz todo lo que tengas en mente, que estoy dispuesto a apoyarte en tus propósitos –respondió su ayudante.  

¡Ahora mismo se está levantando una generación joven que está diciendo Vasta de esto! Hasta aquí llegué.

Aquí hay una persona que dice: ¡Ya es suficiente, vamos a hacer algo con esto! Vamos a buscar un poco de pelea. Quizás el Señor haga algo por nosotros. Él lo ha hecho antes y puede volver a hacerlo otra vez. No importa si somos muchos o pocos.

¿Hay alguien del otro lado que diga: ya es suficiente Voy a buscar algo de pelea? Voy a provocar un conflicto con mis enemigos.

Por naturaleza no nos gustan los conflictos. Preferimos no enfrentar la situación por miedo a la pelea con el enemigo. Pero cuántos saben que si seguimos haciendo siempre las mismas cosas nunca obtendremos un resultado diferente.

Puedes quedarte debajo de un árbol comiendo frutas, tirado en el sillón viendo series de Netflix o puedes levantarte a buscar algo de pelea, entrar al conflicto. Quizás el Señor haga algo por vos al verte en acción. ÉL lo ha hecho otras veces, así que lo hará otra vez.

Estamos tan acostumbrados a evitar los conflictos. ¿Cuántos recuerdan el tiempo que aprendieron a manejar un auto? Algunos eran adolescentes y cuando salían con tu papá a dar una vuelta, puedo escuchar que te decía: “andá despacio, no aceleres mucho, cuidado en las esquinas, mirá para todos lados”

Hubiera sido bueno que te diga: Bueno, querido, ya eres mayorcito y es hora de tomar un riesgo. No te preocupes, vas a salir bien, lo vas a hacer bien. Vé con confianza, Dios está contigo.

Cuando las cosas se ponen difíciles, es el tiempo de luchar con las armas de Dios. Puede ser que no tengas recursos humanos ni herramientas, pero Dios tiene todos los recursos que necesitas ahora.

Los que se arriesgan pueden fallar, pero aprenden, crecen y siguen adelante. El miedo a equivocarse nunca creó héroes de la fe. Solo alentó a cobardes y los cobardes no tienen lugar en el reino de Dios.

Su asistente le dijo: Estoy contigo, veo que eres un hombre de fe en Dios, te sigo con la mente y el corazón.

Tu actitud va a inspirar a otros. La gente no recuerda a los cobardes, recuerda a los valientes. No hay monumentos a los cobardes pero si a los atrevidos. Alguien está esperando en tu familia que des el próximo paso de fe y quieren seguirte. En tu matrimonio, tu esposa está esperando que tomes el riesgo de afrontar la situación matrimonial y traer una victoria al hogar. Tus hijos están esperando que les muestres el camino de la fe en Dios para seguir con sus vidas. ¡Hazlo ahora!

Jonatán le dijo a su encargado de armas:

1Sa 14:8  –Mira, vamos a pasar al otro lado, adonde están esos hombres, y dejaremos que nos vean.  9  Si nos dicen que esperemos a que bajen hasta donde estamos, nos quedaremos allí y no subiremos adonde ellos están.  10  Pero si nos dicen que subamos, lo haremos así, porque eso será una señal de que el Señor nos dará la victoria.

Básicamente Jonatán dijo: Vamos a pedirle a Dios una señal y haremos lo que el nos muestre. Vamos a provocar a estos tipos y veamos cómo reaccionan. Si nos dicen que subamos, subimos y peleamos. Si nos dicen que bajan, nos vamos.

Las señales de Dios son muy importantes cuando te atreves a buscar pelea con el enemigo. ÉL te mostrará el próximo paso, la estrategia, el modo de vencer.

La señal fue clara: Los filisteos les dijeron que suban y Jonatán y su sirviente subieron a pelear.

Dice el relato que Jonatán los hería y el escudero los remataba. Así vencieron sobre 20 hombres. Miren lo que dice la Biblia:

1Sa 14:14  En este primer ataque, Jonatán y su ayudante mataron a unos veinte hombres en un reducido espacio.  

Querido, querida, quizás tu primera victoria sea en un reducido espacio, quizás lo que consigas sea un terreno pequeño, pero Dios está observando tu fe para intervenir. Y dice la Biblia que a continuación Dios hizo entrar en pánico a los filisteos y envió un terremoto que los espantó y terminaron matándose unos a otros.

Jonatán dijo: Quizás el Señor nos ayude y la ayuda llegó del cielo.

Jonatán y su asistente del que no sabemos el nombre, una persona anónima, subieron la colina para enfrentar a todo un ejército y Dios les dio la victoria. Él lo hizo porque él quiere hacer cosas extraordinarias con gente ordinaria de tal manera que él se lleve toda la gloria.

Jonatán y su escudero tuvieron que pasar entre dos grandes rocas que formaban un desfiladero. Una roca se llamaba BRILLANTE y la otra se llamaba ESPINAS.

Si quieres brillar, vas a tener que pasar por el lugar de las espinas. Jesús brilla hoy y por la eternidad pero tuvo que pasar por la corona de espinas primero.

Jesús subió la colina del Gólgota con una cruz como única arma. Allí fue para conquistar un pequeño territorio al principio frente a miles de soldados romanos armados. Si recuerdan, ese lugar tembló ese día con un terremoto como en la batalla de Jonatán y millones fueron salvados. La confusión se apodero de todos los demonios del universo y la victoria fue de Jesús. Recuerda que la victoria siempre es tuya y la confusión es del enemigo. Aleluya!

Allí en esa cruz, estábamos tu y yo, personas anónimas, diciéndole al Señor como aquel escudero de Jonatán: estoy contigo Jesús, tienes mi alma y mi corazón, tienes mis pies y mis manos, mis labios y todo lo que soy. Te sigo.

¿Estás peleando siempre la misma batalla? ¿No estás cansado/a ya? Es tiempo de decir, voy a enfrentarlo en el espíritu, con las armas del Señor y quizás él me ayude y me de una victoria extraordinaria.

Quizás no tengas las herramientas, pero tienes al Señor. Entonces lo tienes todo.

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