La Tierra sacudida!

 

LA TIERRA SACUDIDA.

¡Hola a todos!! Bienvenidos a la celebración. Feliz Pascua para todos!!

Estamos contentos porque celebramos hoy un hecho histórico: la resurrección de Jesús. Eso significa que él está vivo ahora mismo y ¡¡me está viendo y escuchando ahora!!

Puedo hablar con él porque ya no está limitado al tiempo terrestre ni atado a un cuerpo y a las leyes físicas de este planeta. Ya no necesita las ondas sonoras para oírme ni la luz para verme. Todo lo hace a través de su Espíritu que está conmigo. Tengo una conexión espiritual con él.

¿Cómo fue posible eso? Bueno, un día tomé una decisión. Creer que en aquella Cruz el pagó por todos mis errores y me perdonó todo. ¡TODO! Yo solo tomé ese recibo de pagado y lo puse en mi bolsillo cuando creí en Jesús como el Señor y Salvador de mi alma. El acta legal que decía : “Hallamos a Oscar Ferro: Culpable de todos los cargos que se le imputan” ya fue rota y desapareció.

Yo lo escuché hablarme cuando tenía 17 años a través de las palabras de un amigo que me decía que entregara mi vida a Dios. No era mi amigo, era Dios quien me hablaba, lo supe después.

Hay que escuchar a Dios porque Él habla y siempre habla. Ahora te está hablando querido, querida. Entregale tu vida a Jesús ahora. Él es el mediador entre vos y Dios. ¿Qué es un mediador? Te explico con una historia que me pasó a mí.

Cuando estábamos por casarnos con mi esposa Sonia, yo no tenía todavía la edad suficiente para hacerlo ante la ley en el Registro Civil, así que no podía casarme sin la autorización de mi padre. Ahora, mi padre no estaba en la ciudad, vivía en otra provincia y no teníamos contacto con él hacía muchos años. Nadie sabía su paradero, así que el Juez de Paz se estableció como el mediador dando lugar a lo que se llama una “Venia supletoria”. Ustedes me preguntarán ¿Qué es eso? La palabra venia, significa autorización o permiso de una autoridad para hacer algo y la palabra supletoria, significa que el Juez de Paz haría el papel de mi padre autorizándome a casarme. ¡Y listo! Nos casamos! Gracias a Dios, hubo un mediador, alguien que se puso en el medio para sacarme de esa situación.

¿Por qué dice la Biblia que él es el mediador entre nosotros y Dios? Porque se puso entre Dios y la gente y murió derramando su sangre para pagar la deuda que teníamos con Dios.

Veamos lo que dice la Biblia en uno de sus libros:

Hebreos 12:24  Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.

25  Tengan cuidado de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla desde el cielo!

26  Cuando Dios habló desde el monte Sinaí, su voz hizo temblar la tierra, pero ahora él hace otra promesa: «Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos».  27  Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles.

 

El que habla no es un político, un filósofo, un gurú ni un líder de religión, es Dios. Cuando Él vino a traer los 10 mandamientos para inaugurar una nueva humanidad lo hizo a través de un mediador, Moisés. Ustedes deber haber visto alguna vez una película sobre Moisés y los 10 mandamientos. Las pasan para Pascuas siempre.

Bueno, aquél hombre no fue escuchado por el pueblo, fue rechazado. Claro, no estaban rechazando a Moisés, estaban rechazando a Dios.

Ahora, el tiempo ha pasado y ahora Dios ha enviado a Su mediador no de la tierra como Moisés sino del Cielo, Jesús, y nos dice: “tengan cuidado de negarse a escuchar a aquel que habla.”

El día que Moisés recibió los diez mandamientos, el monte Sinaí temblaba como en un terremoto por la presencia de Dios. Pero ahora, Dios dice: «Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos».  27  Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles.

Queridos, ahora todo está siendo sacudido: los países, los reyes y presidentes, la salud, la economía, el medio ambiente, el trabajo, las relaciones entre nosotros, todo. Este mundo no será el mismo luego de esta gran sacudida. Todo se desmorona de repente. ¿Para qué está sucediendo esto? Para que las cosas que se creía que nunca iban a cambiar y que estaban firmes sean agitadas y removidas y solo quede lo que es inconmovible: lo espiritual.

No se sale de esta situación con medicamentos y vacunas. Se sale acercándose y escuchando a Dios para que nos diga cómo hacer para vivir en el poder de la resurrección de tal manera que nos traiga verdadera felicidad, aquellas cosas que nadie pueda remover.

Una muestra muy pequeña la tenemos en la cuarentena. El corazón de muchos padres ha vuelto a los hijos y el corazón de muchos hijos ha vuelto a los padres. Los hijos pequeños tienen a sus padres dentro de la casa y pueden jugar con ellos, interactuar como nunca lo habían hecho. Los hijos que tienen padres ancianos han experimentado el temor de perder a sus padres de repente por esta pandemia y acuden a hacerle las compras, a conseguirles los remedios que necesiten, a cuidar de ellos. Los matrimonios han podido empezar a hablar de las cosas que siempre postergaban de hablar y eso está bien. ¿No es eso, dejar de lado lo que era superficial para llegar a experimentar lo profundo de las relaciones que son significativas y valiosas? ¡Si!

La visibilidad de la muerte nos hace meditar en qué estaba ocupando mi tiempo yo antes. Corriendo de acá para allá, saliendo de madrugada y volviendo de noche sin ver a mi familia. ¿Y si pierdo a mi familia, de qué me sirvió todo lo demás?

Claro, hay gente que no va a entender esto, que está esperando que se levante la cuarentena para volver a tomar cerveza con los amigos hasta desmayarse y seguir viviendo una vida de promiscuidad, para seguir robando a asesinando gente. No están escuchando la voz de Dios.

Pero, la parte de la Biblia que leímos dice:

24  Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.  25  Cuídense de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla desde el cielo!

Jesús es el mensajero que nos habla desde el Cielo. Su sangre habla y habla de perdón, no de venganza. Él no quiere hacerte mal, Él quiere que entiendas las cosas que son inconmovibles: la fe, la esperanza y el amor. Para poder experimentar todo eso, debes entregarle tu vida a Jesús. ¿Estás dispuesto? Hacelo ahora con esta oración:

Jesús, todo a mi alrededor está siendo sacudido y ahora tú me hablas para que me entregue a ti. Yo ahora me entrego Señor, te doy toda mi vida, te escucho. Perdóname por haber estado tan alejado. Recibo tu perdón y tu misericordia. Amén.

Hoy todo puede cambiar para vos porque has escuchado a Aquel que te habló hoy desde los cielos. Amén.

Colosenses 3:1-4 dice:

  Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios.  

2  Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.  

3  Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios.  

4  Y, cuando Cristo —quien es la vida de ustedes —sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria.  

¿Quieres ver el mensaje completo? Haz click en el siguiente enlace:

 

Deja un comentario