INCONSCIENTE COLECTIVO

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Mirando un documental sobre las orugas que se convierten en mariposas, me llamó la atención todo el proceso por el que pasan. Cuando llega el momento de tejer el capullo donde van a estar encerradas hasta que le salgan alas, lo hacen a la perfección, luego esperan el tiempo justo para romper el capullo y salir como mariposa.

¿Cómo saben lo que tienen que hacer? No fueron a la escuela de gusanos, ni tomaron clases de vuelo. ¡Lo hacen sin ayuda! Los estudiosos de la naturaleza lo explican diciendo que eso es el “instinto” o sea que ya lo traen impreso en sus genes y lo hacen sin pensarlo, como automáticamente.

Algo así es el inconsciente colectivo. La humanidad trae en los genes una sensación de fracaso, de vergüenza, de temor, de pánico que le viene desde hace miles de años, desde la caída de los primeros seres humanos cuando fracasaron en ser lo que Dios quería que sean.

Todos luchamos contra “esa cosa” que sentimos que nos inquieta. Es el sentimiento de que “algo malo está por pasar”, que en cualquier momento nos llaman para una mala noticia, que las cosas pueden salir mal, etc.

Ezequiel 37:11 El Señor me dijo luego: Escucha, todos estos huesos son la casa de Israel. Ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y murió nuestra esperanza, y estamos destruidos. 

Dios le está dando al profeta Ezequiel la interpretación de una visión terrible. Un valle lleno de huesos secos de seres humanos a los cuales el profeta debía revivir con la palabra de Dios. Luego que lo hizo, los huesos se transformaron en un ejército vivo y poderoso. Es allí donde llega la Palabra de Dios: “Estos huesos son los israelitas, mi pueblo.”

Dios ve la condición de las personas y también la condición de las naciones. Ahora estaba hablando del inconsciente colectivo de Israel que dice: “ya no hay esperanzas, estamos destruidos.”

Veamos qué nos dice el pasaje:

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  1. “Ellos dicen…”

Uno escucha hablar a un hijo y enseguida sabe cómo está. Dios es igual. Solo tiene que escuchar lo que decimos para dar el diagnóstico.

Israel estaba hablando. Decía: “nuestros huesos se secaron”. Ellos no estaban hablando de reuma o de artritis. Estaban diciendo: “nuestra fe ya no está”. Un hueso es la parte más fuerte del cuerpo. Puede aguantar presiones muy grandes sin romperse, pero así y todo se puede romper.

“murió nuestra esperanza”, significaba que ya no encontraban motivos por los cuales esperar algo bueno de la vida.

“estamos destruidos”, es la lápida de la tumba. “Ya está, no esperemos más, ya no hay remedio.”

¿Dónde está Dios en todas estas palabras? En ninguna de ellas. ¿Significa que Dios no está? Por supuesto que no. Él está y oye y es capaz de actuar. ¡Aleluya!

  1. Viene la repuesta.

Ezequiel 37:12  Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel. 13  Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío. 14  Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

 “Yo abro los sepulcros”

Es tremendo ver que Dios coincide con Israel: están muertos. Todo Israel está hablando, pero están muertos espiritualmente. Si el espíritu está muerto todo lo demás también: la fe, la esperanza, las fuerzas.

Pero Dios dice: “Yo voy a intervenir con algo sobrenatural”

Hace más de 50 años, en la ciudad de Aberfan, Inglaterra, una escuela fue sepultada por una avalancha de tierra y carbón que se desprendió de una montaña cercana. Los chicos estaban en clase y muchos murieron. Pero muchos fueron rescatados porque sus padres cavaron el barro y los escombros con sus propias manos. Con desesperación lastimaron sus manos hasta encontrarlos y muchos se salvaron.

Así hace Dios con nosotros. Él puede y quiere sacarnos de nuestra muerte espiritual, de toneladas de barro que hay sobre nosotros y salvarnos.

“Yo los traeré de vuelta a su tierra”

Eso significaba “ya viene la solución, ya no estarán más prisioneros, ya se acerca lo que tanto esperaron”.

Cuando Dios habla, él produce cosas. Sus palabras son creativas. Mientras iba diciendo eso, se iban produciendo las circunstancias que harían que Israel fuera libre de su opresión.

“Yo pondré mi Espíritu sobre ustedes y los haré reposar”

El sello, la frutilla del postre es: “su espíritu está muerto, pero yo pondré mi Espíritu sobre ustedes y eso les dará la vida y descanso.”

CONCLUSION

¡Cuántos de nosotros nos sumamos al inconsciente colectivo que dice que ya no hay solución para nosotros, para nuestras familias o para el país! Ya es hora de escuchar la voz de Dios que nos dice: “Yo te sacaré de allí con mi Espíritu Santo y volverás a tener esperanzas”.


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