CÓMO SER BUENO EN UN MUNDO MALO

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Ser buenas personas en este mundo trae muchos conflictos. Eso sucede porque los que deseamos vivir con honestidad, pureza, respeto, solidaridad, amor verdadero, amistad sincera estamos nadando contra la corriente.

Luego de muchas decepciones uno se pregunta si vale la pena ser bueno en un mundo donde siempre ganan los malos. Jesús nos dio una respuesta a esa pregunta.

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 BUENA ES LA SAL

La vida en la época de Jesús era muy distinta que la que llevamos ahora. Muchas cosas que usamos hoy, no existían en esa época. Pero una cosa usaban ellos y usamos nosotros hoy todavía: la sal.

Se usaba para darle sabor a las comidas y también como preservante para que los alimentos duraran más tiempo. Siempre fue un símbolo de una vida sin corrupción, sin contaminación.

Jesús dijo que nosotros somos la sal de la Tierra.

Veamos qué quiso decir Jesús:

Diapositiva3Este mundo está contaminado por el pecado y la iniquidad. Por todos lados se nos presentan oportunidades de desviarnos del camino correcto. “Si todos lo hacen…” es una de las frases que más se escuchan.

Dios nos preservará de caer en la corrupción de este mundo si estamos unidos a él siempre. Tengamos fe, porque aunque parezca que aún tus hijos están siendo seducidos y tentados a abandonar el camino, Dios ha prometido ayudarnos en nuestra debilidad y sacarnos a victoria.

Diapositiva4Si no fuera por la Iglesia, nadie podría conocer los diseños de Dios para la familia, el trabajo, el dinero, el amor, la pureza, et. Somos los cristianos verdaderos los que mostramos el camino correcto.

El mundo nos mira y ve algo diferente en nosotros. Es la sal que le da sabor a este mundo perdido. Si decimos que tenemos fe en Dios, debemos seguir esforzándonos por añadir a nuestra fe la excelencia moral para testimonio a todos.

Pero…

Lucas 14:34  »La sal es buena para condimentar pero, si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo?  35  La sal sin sabor no sirve ni para la tierra ni para el abono. Se tira. ¡El que tenga oídos para oír debe escuchar y entender!».

En la época de Jesús, la sal no era refinada como la que usamos nosotros. Se extraía del Mar Muerto y estaba mezclada con muchas impurezas. Por eso, no debía tener contacto con el agua, porque entonces perdía su sabor y sus propiedades.

La advertencia de Jesús es porque:

  1. LAS IMPUREZAS NOS HACEN PERDER EL SABOR

Todo aquello que nos conduce a la impureza nos va haciendo perder el sabor. Nos vamos diluyendo y perdemos la fuerza que teníamos antes.

Uno de los símbolos de las multitudes y de sus costumbres es el agua. Cuando la Biblia quiere describir a las sociedades y las muchedumbres de gentes, lo hace con el símbolo de mares o ríos caudalosos.

Ezequiel 1:24  Y oí el sonido como sonido de muchas aguas, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército.

El contacto con la sociedad debe ser para ser de influencia positiva y para que ellos no nos influencien a nosotros con sus costumbres.

  1. LAS IMPUREZAS HACEN INEFICAZ EL SERVICIO A DIOS

Levítico 2:13  Sazona con sal todas tus ofrendas de grano, para acordarte del pacto eterno de Dios. Nunca te olvides de poner sal a las ofrendas de grano.

Si sirves a Dios, solo serás eficaz si hay santidad en tu vida personal. Dios te dice hoy: ¡Agrega sal a tu servicio, agrégale pureza y santidad! Tu servicio puede ser esforzado, con sacrificio, pero si te olvidas del pacto que Dios hizo con nosotros, ese servicio no tendrá efecto duradero.

  1. ES DIFÍCIL VOLVER A SER SALADO OTRA VEZ

Pocas veces Jesús dijo que algo era difícil. Esta es una de ellas. “¿Cómo la harán salada de nuevo?” era una pregunta sin respuestas.  Una persona que ha perdido las ganas de servir a Dios, que ya no se conmueve con Su salvación, que no se compromete a predicar la Palabra de Dios a los necesitados, que ya no adora a Dios con sus palabras, canciones, ofrendas, diezmos, etc, necesita un encuentro urgente con la fuente de vida que es Jesús.

  1. SE PIERDE EL PROPÓSITO DE LA VIDA

La sentencia de Jesús es muy directa:

 35  La sal sin sabor no sirve ni para la tierra ni para el abono. Se tira.

¡No sirve más! La gente la pisotea porque solo puede ser usada como escombro.

No sirve para el abono, lo que significa que no da vida, no aporta nada importante.

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“Pastor, yo quiero volver a ser el que era antes…” Es un buen deseo, pero muchas veces no llega a concretarse. Solo la misericordia de Dios puede traer restauración al alma herida.

Zacarías 9:12  ¡Vosotros, cautivos que mantenéis la esperanza, regresad a vuestra fortaleza! Os digo que voy a daros en bendición el doble de cuanto tuvisteis que sufrir.

CONCLUSION

Acepta que ya eres sal de la tierra y líbrate de toda contaminación ahora. San Pablo decía: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo cosecharemos si no nos rendimos”. Gálatas 6:9

Sigue tu vida honesta, sincera, hablando la verdad, trabaja con responsabilidad, dale sabor a este mundo con tu manera de vivir.

Dios prometió: “Díganle al justo que le irá bien y que comerá del fruto de su trabajo”. Isaías 3:10


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