CÓMO FORTALECER TU SER INTERIOR (2da parte)

 

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Cosas que nos debilitan interiormente

  1. EL RESENTIMIENTO

Ya vimos que Sansón era muy afecto a darse todos los gustos que quería. Se permitía muchas cosas que al final terminaron debilitándolo.

Pero además de esto, él era una persona que vivía enojada. Todo era un motivo para empezar una pelea o una matanza. Claro, la gente le tenía miedo y nadie se quería meter con él debido a sus reacciones con ataques de ira. Sansón tuvo tres facetas en su personalidad de ira:

NO SUPO ELABORAR LA FRUSTRACIÓN

Sansón no sabía perder. Imaginemos que era el hijo único de un matrimonio mayor, así debe haber sido criado con muchos mimos y concesiones. ÉL creía que el mundo le debía otorgar todo lo que quería y se volvió un nene caprichoso. Cuando no podía obtener lo que quería se ponía furioso y rompía todo.

La vida tiene frustraciones. No todo nos va a salir bien. A los cristianos nos pasa también que en el proceso de nuestra transformación interior vamos aprendiendo a elaborar las pérdidas.

Una vez, en la fiesta de su boda, Sansón les hizo una adivinanza a sus invitados para que la resolvieran durante la fiesta. La apuesta era que, si ellos adivinaban, Sansón les daría una muda de ropa a cada uno, pero si no adivinaban, ellos le tenían que dar ropa a Sansón.

Luego de varios días de fiesta los invitados amenazaron a la esposa de Sansón y ésta le sacó la solución del acertijo a su esposo y se las reveló a los invitados. Cuando éstos le ganaron la apuesta, Sansón se volvió loco.

Jueces 14:19 Sansón fue a Ascalón y venció a treinta hombres. Sansón tomó las ropas y las propiedades de los muertos y llevó las ropas a los treinta hombres que resolvieron la adivinanza, luego se fue a la casa de sus padres.

¿Cómo elaboras las frustraciones? Lo mejor es ir al Señor y contarle a ÉL todo lo que te sucede y dejar que ÉL obre para bien.

SANSÓN CAYÓ EN LA JUSTIFICACIÓN

La violencia nunca tiene justificación. Es el recurso de los que tienen el poder en sus manos y de los manipuladores. Sansón era un juez de la Nación Judía. Tenía el poder y usaba la fuerza.

No justifiques la violencia porque no serás justo y lastimarás a mucha gente.

EL suegro de Sansón se dio cuenta que éste era un violento y no le permitió ver más a su hija. Esto puso a Sansón furioso y comenzó a decir amenazas contra su nueva familia:

Jueces 15:3 Sansón dijo: —Ahora tengo una buena razón para hacerles daño a ustedes los filisteos, ahora nadie puede acusarme.

Jueces 15:7  —¡Por esto que hicieron —juró Sansón—, no descansaré hasta vengarme de ustedes!  

Muchas veces decimos frases como: “es que me sacó”, “no puedo con mi genio”, “qué querés, no podía quedar como un tonto”, “se lo merecía”, etc.

Hoy en día la violencia de género ha ganado la sociedad y el violento siempre se justifica para golpear y maltratar a su familia.

SANSÓN DISFRUTÓ DE LA VENGANZA

Luego de vengarse de sus enemigos, Sansón se jactaba de su fuerza y de su desprecio. Se puso feliz y disfrutó de haber matado a tanta gente en un acto de extrema violencia:

Jueces 15:15  Luego Sansón encontró la quijada de un burro recién matado. La levantó, y la usó para matar a mil filisteos.  16  Después dijo: «¡Con la quijada de un burro, los he apilado en montones! ¡Con la quijada de un burro, he matado a mil hombres!».  17  Cuando acabó de jactarse, tiró la quijada; y a ese lugar se le llamó «Colina de la Quijada».

Muchos hacen eso: se jactan de haberse vengado o se ponen contentos cuando la persona que les hizo mal se muere, o cae en desgracia.

Jesús nos enseñó tres fases de la persona pacífica:

Mateo 5:43-45  Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44  Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45  para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 

 Primero: amar a nuestros enemigos. Esto es una actitud del corazón. Amar es perdonar y soltar al que te ofendió.

Segundo: bendecir a los que te maldicen. Eso nos hace bien a nosotros y contrarresta cualquier maldición.

Tercero: hacer el bien a los que te aborrecen. Esta es la parte más difícil, pero con la ayuda de Dios se puede hacer.

Cuando hacemos esto, demostraremos que somos los hijos de Dios que hace salir el sol y hace llover sobre buenos y malos.

El apóstol Santiago nos dice:

Santiago 1:19-20  Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.  20  El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea.  

 

CONCLUSION

La ira, el rencor, la furia, la venganza terminan debilitándonos interiormente. Nos hacen peores personas, hijos de Dios desviados del camino de paz que él nos enseñó.

Hay que renunciar a la ira y al resentimiento y pedir que el Espíritu Santo nos llene de su paz para vivir una mejor vida desde adentro.

 


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