¡Hambre y sed!

Mateo 5:6  “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán satisfechos.”

HAMBR Y SED

Dos de las cosas que más sufrimiento traen a la humanidad son el hambre y la sed. Millones de personas no tienen alimentos suficientes para su vida diaria y millones no tienen agua potable, agua limpia para beber.

En la Biblia, cuando se quiere decir que un deseo es muy intenso se lo compara con el hambre o la sed. “A todos los sedientos, venid a las aguas…” dice Isaías 55:1. “Todo el que tenga sed, venga a mí y beba…” “El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” decía Jesús.

Dios quiere satisfacer la sed de sus hijos, ese anhelo interior que no nos deja tranquilos hasta que lo obtenemos. Tener hambre es una cosa, pero tener hambre y sed requiere de una respuesta urgente y Dios lo sabe.

Jesús dijo que las personas saciadas son felices. Especialmente las que tienen hambre y sed de justicia. ¿Qué significa esto? Veamos…

  1. UN TRATO JUSTO

Uno de los significados de justicia en la Biblia es “recibir un trato justo”.

¿Estás recibiendo un trato correcto de otras personas, de tu ambiente laboral, de las instituciones del Estado? Si no es así, la felicidad no puede ser completa. Ese sentimiento de que no son justos con vos es a veces desesperante, especialmente cuando lleva mucho tiempo. ¿Qué podemos hacer? Jesús dice que somos felices cuando nos pasa eso. ¿Por qué? Porque somos candidatos a la justicia de Dios. Si nos acercamos a Él con nuestra carga, veremos cómo se ocupa de que seamos tratados justamente. No es con violencia ni con gritos que se obtiene justicia. Es con la dependencia de Dios.

Salmo 37:5  Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6  Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. 

  1. RECTITUD DE CARÁCTER

La justiciar es uno de los atributos de Dios y es eterna.

Salmo 111:2  Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren. 3  Gloria y hermosura es su obra, Y su justicia permanece para siempre. 

Esto significa que Dios tiene un carácter recto y justo siempre. No hay ninguna injusticia en Dios. “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él” (1Juan 1:5)

Hay mucha gente que no siente dolor por sus pecados, no hay conciencia de pecados en ellos. No se sienten tristes por haberle fallado a Dios, o a sus semejantes. No tienen temor de contristar al Espíritu Santo.

Pero hay otros que claman a Dios constantemente por un cambio de vida, un mover de Dios en ellos que solo se puede comparar con “hambre y sed”, de su influencia sobre ellos. Anhelan parecerse cada vez más a Jesús y así traer alegría a Dios. El Salmo 42 dice: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas (sed), así clama por ti, oh Dios, el alma mía”.

Si ese es tu caso, la buena noticia es que Dios te saciará y alcanzarás la felicidad que tanto buscas. Felices son aquellos que buscan la santidad, una vida justa y recta delante de Dios.

  1. CONOCER LA VOLUNTAD DE DIOS

Todo lo que es justo, digno, de buen nombre, lo eterno, es la voluntad de Dios. Los que tienen hambre y sed de justicia quieren conocer la voluntad de Dios para su vida. Están pendientes de la revelación diaria de Dios sobre sus vidas porque se agradan, son felices cuando lo hacen. Jesús dijo que los que quieren conocer la voluntad de Dios serán saciados de ella.

Salmo 40:8  El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón. 

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, por eso la desean los verdaderos hijos de Dios. Para llegar a conocerla es necesario cambiar nuestra manera de pensar; dejar que la Palabra de Dios llene nuestros pensamientos leyendo la Biblia y relacionarnos con la Iglesia para encontrar su revelación y su voluntad.

CONCLUSION

¿Por cuál de estas tres cosas suspira tu corazón? ¿Por un trato justo, por un carácter recto delante de Dios o por conocer su voluntad para tu vida?

Quizás ninguna de las tres cosas te produce hambre y sed. Bueno, Jesús dijo que las personas felices son las que tienen hambre y sed de justicia porque ellas serán saciadas.

 


2 respuestas a “¡Hambre y sed!

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