UN CORAZÓN DE ORO

CORAZÓN PURO

La Biblia habla mucho sobre la felicidad. Mateo 5:8 nos da una pista de por qué algunas personas son felices y otras no. Veámoslo.

Jesús dijo que para ser feliz, tengo que tener un corazón puro. ¿Qué quiso decir él?

La palabra “puro” en este versículo significa tres cosas según el original de la Biblia:

  1. SIN MEZCLA. 

Cuando un experto en metales examina uno, tiene métodos para saber si es  puro o si tiene mezclas. En el caso del oro, el proceso es ponerlo en un crisol (un horno muy caliente) que derrite el oro y lo separa de otros metales que estén mezclados con él. A esos metales se los llama “escoria” y se los desecha, se los tira porque hacen que el oro no sea puro.

Jesús nos da la pista de que para ser felices, no debemos tener mezclas en el corazón. No puedo estar bien con Dios y con el diablo. El Señor dijo que no se puede servir a dos señores, porque amaremos a uno y aborreceremos al otro. Cuando el corazón del cristiano está “impuro” significa que lo ha llenado de escoria, de basura que no sirve y se vuelve impuro. ¿Hay mezcla en tu corazón? ¿Te llaman la atención otras cosas atractivas aparte del Señor y su Iglesia? Quizás sea eso lo que hace que no seas feliz del todo.

 2. LIMPIO

La segunda cosa que significa un corazón puro es que ha sido limpiado. Cuando recibiste al Señor en tu corazón, Él te perdonó todos tus pecados pasados. Ahora estás limpio y eso fue una obra de Dios, no lo podemos hacer nosotros.  Apocalipsis 1:5  dice: “…Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre…”  El corazón es engañoso, mentiroso, cruel, se llena de cosas malas. Es necesario que Dios lo limpie a través del arrepentimiento y de la obra de la Cruz en nosotros. Las personas que entienden que todos sus pecados han sido perdonados son felices. Aman mucho al Señor porque “al que mucho se le perdona, mucho ama” (Lucas 7:47)

3. SIN CULPAS

La tercera cosa que significa un corazón puro es uno que no tiene culpas, no tiene cuentas largas con Dios.

Aunque fuimos perdonados, necesitamos ser limpiados de nuestras faltas y pecados que cometemos todos los días. No hay persona que no peque, así que debemos reconocer nuestros errores, ir a Dios, confesarlos y recibir el perdón. Así dice 1Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” Una vez perdonado, caminemos en gozo por la fidelidad de Dios de perdonarnos siempre. 1Juan 3:21 dice:  Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 

UNA RECOMPENSA INIGUALABLE

La promesa que hace Jesús aquí es: “ellos verán a Dios”. Eso no significa solamente mirarlo con los ojos naturales, sino con los del espíritu. Dios se mostrará a nosotros obrando de manera sobrenatural en la vida, la familia, el negocio, los proyectos, el ministerio, el presente y el futuro. Vale la pena, ¿no?.

Escucha al Señor cuando te dice: “Dame, hijo mío, tu corazón y que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos.” Proverbios 23:26 ¡Amén!


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