Cómo presentarnos en la Corte Celestial

Cada vez que nos presentamos delante de Dios, entramos en la Corte Celestial donde Dios es el Juez, Jesús es el abogado y Satanás es el fiscal (acusador).

Zacarías 3:1  Entonces me mostró a Josué, el sumo sacerdote, que estaba de pie ante el ángel del SEÑOR, y a Satanás, que estaba a su mano derecha como parte acusadora. 2  El ángel del SEÑOR le dijo a Satanás: «¡Que te reprenda el SEÑOR, que ha escogido a Jerusalén! ¡Que el SEÑOR te reprenda, Satanás! ¿Acaso no es este hombre un tizón rescatado del fuego?»  3  Josué estaba vestido con ropas sucias en presencia del ángel.  4  Así que el ángel les dijo a los que estaban allí, dispuestos a servirle: «¡Quítenle las ropas sucias!» Y a Josué le dijo: «Como puedes ver, ya te he liberado de tu culpa, y ahora voy a vestirte con ropas espléndidas.»  5  Entonces dije yo: «¡Pónganle también un turbante limpio en la cabeza!» Y le pusieron en la cabeza un turbante limpio, y lo vistieron, mientras el ángel del SEÑOR permanecía de pie.  6  Luego el ángel del SEÑOR le hizo esta advertencia a Josué:  7  «Así dice el SEÑOR Todopoderoso: »“Si andas en mis caminos y me cumples como sacerdote, entonces gobernarás mi templo y te harás cargo de mis atrios. ¡Yo te concederé un lugar entre estos que están aquí!

¿CÓMO NOS PRESENTAMOS DELANTE DE DIOS?

En el mes del sacerdocio, entendemos que somos todos sacerdotes para Dios y que debemos presentarnos ante él para que nos examine, nos corrija y nos encamine para seguir nuestra tarea.

El profeta Zacarías es invitado a presenciar cuando el Sacerdote Josué se presenta delante del ángel de Dios. ¿Cómo fue el escenario que relata el profeta?

  1. UNA CORTE ESPIRITUAL

Josué está de pie delante del Señor. Esta actitud es diferente a la de adoración, que se hace postrado. ÉL está de pie porque tiene que dar cuenta de su trabajo. Como es una corte, está el Juez Supremo que es el Señor, el acusado, que es Josué y el acusador que es Satanás (sería el fiscal en nuestros días).

Veamos la situación:

a. Josué tiene las ropas sucias.

Eso significa que tiene pecados en su vida. Son los pecados de la vida diaria, las manchas que dejan las acciones que ofenden a Dios. Así nos ve el Señor cuando nos presentamos delante de Él sin pedir perdón por nuestros pecados.

b. Josué tiene el turbante sucio.

Esto es símbolo de los pensamientos de Josué. Al estar en contacto con la gente, este mundo y sus maneras de pensar y de vivir, pueden hacer que nuestros pensamientos se ensucien y no estén a la altura de nuestro trabajo sacerdotal.

c. Satanás lo acusa delante del ángel de Dios.

El diablo se goza en amontonar carpetas de acusación en nuestra contra. Cuando tiene varias carpetas, va delante del Señor para acusarnos. Seguramente le dice: “¡Mira, este es tu hijo, acá están las evidencias de lo que hizo, debes castigarlo, para eso eres el Juez Justo!”

2. UN VEREDICTO.

El ángel del Señor reprende a Satanás porque no tiene derecho a acusarlo porque Josué ya ha sido perdonado. El ángel le dijo: ¡Que el SEÑOR te reprenda, Satanás! ¿Acaso no es este hombre un tizón rescatado del fuego?

Así nos dice el Señor a nosotros: “Ya fuiste rescatado, Satanás no tiene poder para acusarte porque yo ya te perdoné todos tus pecados”. Jesús murió en la Cruz para perdonar a los que creen en Su sacrificio y el diablo lo sabe. Pero si él puede hacernos creer que ya no somos dignos porque hemos pecado, lo hará. Él te arrebató del incendio, del Infierno, así que ya no perteneces más a ese lugar de tormento.

Solo es necesario que día a día te presentes ante el Señor para que te dé ropas limpias y cambie tu turbante.

  1. UNA ACCIÓN RESTAURADORA

A continuación, el ángel ordena darle ropas limpias a Josué y un turbante nuevo a pedido del profeta Zacarías.

Las dos cosas simbolizan cambio. Se saca la culpa y llega el perdón. Se puede ejercer de nuevo el rol de sacerdote porque ahora está limpio y sus pensamientos renovados. Observemos que ya Satanás no tiene más nada que decir porque ha perdido su juicio delante de Dios. ¡El se tiene que retirar derrotado con todas sus carpetas! ¡Aleluya!

  1. UNA ADVERTENCIA

Para finalizar el juicio, ahora que el acusador ya no está, viene un mensaje directamente de Dios para Josué: «Así dice el SEÑOR Todopoderoso: “Si andas en mis caminos y me cumples como sacerdote, entonces gobernarás mi templo y te harás cargo de mis atrios. ¡Yo te concederé un lugar entre estos que están aquí!

Dios le da dos requisitos antes de darle tres promesas: anda en mis caminos y cumple tu trabajo de sacerdote.

Las tres promesas son: Primero: Gobernarás mi templo (autoridad sobre nuestro cuerpo que es Templo del Espíritu Santo), Segundo: Te harás cargo de mis atrios (autoridad sobre las puertas de nuestras vidas), Tercero: yo te concederé un lugar entre estos que están aquí (dignidad como siervo, sierva de Dios para estar entre los príncipes del pueblo).

CONCLUSIÓN

Debemos presentarnos diariamente delante de Dios para que Él nos limpie de todo pecado, cambie nuestros pensamientos y nos dé las advertencias que necesitamos para seguir adelante. No permitas que el acusador te detenga, Dios sacará tu culpa y tu pecado y te dará una nueva oportunidad para servirle y ser feliz. Amén.

 


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