COMO ENFRENTAR LAS CRISIS

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Los líderes tienen crisis, los matrimonios pasan por crisis, los países están en crisis. Hoy en día, saber manejar una crisis puede ser la diferencia entre un matrimonio divorciado o reconciliado, entre la paz o la guerra entre naciones.

Aquí van cuatro consejos que pueden ayudarte:

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Los problemas espirituales se resuelven con oración y los problemas materiales o humanos se resuelven con oración. No hay otra.

El ayuno añade seriedad al asunto. Si te pierdes una comida o dos, no te vas a morir, al contrario, te vas a poder concentrar en el problema y te van a hacer más receptivo a la respuesta de Dios.

El Rey David pasó por una crisis cuando le secuestraron la esposa y los hijos. En medio de esa situación le pidió al sacerdote Abiatar que le trajera el efod, que era un manto para orar y consultar al Señor. Pongámonos bajo el manto de la unción de Dios para saber cómo encarar las crisis.

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El profeta Daniel pasó por una crisis cuando fue llevado cautivo a otra nación junto a cientos de otros jóvenes. Para buscar revelación, se puso a investigar en las escrituras los tiempos que Dios había señalado para que la crisis terminara.

La oración y el ayuno son necesarios, pero también el buscar diligentemente en las Escrituras la voz de Dios.

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Hay que preguntarse: ¿Es para tanto? Mi reacción primaria, ¿no fue un poco exagerada? Luego que pasó un día de enterarme de la situación, ¿puedo evaluar si mi reacción fue desmedida?

No es verdad que no me puedo calmar. El Espíritu Santo me da dominio propio.

Cuando Goliat desafió a las tropas de Israel, todos entraron en pánico.

Dios sabía la situación y la ayuda ya iba en camino de la mano de David, pero en el ejército no había calma.

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Escaparse de la crisis no la va a solucionar, negarla tampoco, esconderla, menos. Solo hay una cosa para hacer: enfrentarla. Tomar el toro por las astas, muchas veces nos damos cuenta de que no era para tanto y que la mano de Dios estaba a favor nuestro mucho antes que empezara la crisis.

Cuando Josué tuvo que hacerse cargo de conducir a Israel hacia la Tierra Prometida, Moisés le dio un sabio consejo: “Sé fuerte y valiente porque Dios te va a ayudar”.

La tarea era inmensa y Josué seguramente tuvo una crisis de fe, pero su mentor lo animó en base a su experiencia personal.

CONCLUSION

Entendemos que nos es fácil pasar por las crisis, pero si vemos en ellas una buena oportunidad de ver a Dios obrando, serán momentos inolvidables junto al Señor.

CÓMO SALIR DE LA MENTALIDAD DE POBREZA

¿Por qué se llama a Jesús el Redentor? Aquí en Argentina, en Mendoza tenemos una estatua en las montañas altas que se llama el Cristo Redentor.

¿Pero, de qué nos redimió el Señor?

Vamos del principio. ¿Cuántos entienden la palabra redención?

Redención es un acto por el cual se da por terminada la esclavitud de una persona o de un grupo de personas. Es un rescate, el fin de un castigo o de una maldición.

La redención incluye una negociación, una transacción. Solo se puede redimir o dejar libre a alguien si se negocia con el antiguo dueño y se conviene el precio para dejarlo libre.

Vamos un poco más lejos, al principio de los tiempos. Cuando el hombre fue creado, Dios le dio la libertad de obedecer o desobedecer las leyes que él le mandó. El hombre decidió desobedecer porque era libre de hacerlo y así se separó de Dios. Su comunión con Dios se rompió por causa del pecado.

El hombre quedó aislado de Dios y cayó bajo el dominio del mal representado por Satanás. A partir de allí, el ser humano ya no tuvo más libertad de decidir. Su vida estaba únicamente sujeta a lo que el enemigo quería que hiciera y a su propia voluntad egoísta.

Como Dios vio que el hombre no podía salir de esa situación, tuvo misericordia y decidió traerlo de vuelta a casa, a una relación de Padre – hijo con él. ¿Cómo hizo? Envió a Jesús a pagar el precio por la redención, la liberación de la humanidad. Pagó el rescate.

En la Cruz, Jesús pagó para que fueras libre de la esclavitud del pecado, de los vicios, del fracaso, de la depresión, etc.

Es urgente y necesario que te explique de qué nos rescató el Señor.

¿De qué nos redimió? Él nos rescató del poder de Satanás, del poder del pecado, del poder de la muerte. Pero también nos redimió de la maldición de la ley.

“Cristo nos rescató de la maldición de la ley.” Gálatas 3:13

¿Qué es la maldición de la ley? Dios estableció leyes y le ordenó a su pueblo que las cumpliera, pero si dejaba de cumplir uno solo de los mandamientos, se hacía culpable de todos.

Es como decir: Cruzaste el semáforo en rojo, te corresponde pagar como si hubieras atropellado a alguien conduciendo borracho. Todo el código de tránsito te condena.

Pero eso parece injusto. No si todos están de acuerdo con ese pacto.

Éxodo 24:3 Moisés descendió de estar con Dios y le repitió al pueblo todas las instrucciones y ordenanzas que el SEÑOR le había dado, y todo el pueblo respondió al unísono: «Haremos todo lo que el SEÑOR ha ordenado». 4  Entonces Moisés escribió cuidadosamente todas las instrucciones del SEÑOR, 7  Luego tomó el libro del pacto y lo leyó al pueblo en voz alta. Una vez más todos respondieron: «Haremos todo lo que el SEÑOR ha ordenado. Vamos a obedecer».  

Dios le dijo a su pueblo que, si no cumplía con todos los mandamientos, la maldición llegaría sobre ellos. ¿Qué maldición era esa? La maldición incluía enfermedad física, mental y emocional, pobreza de por vida y guerras, plagas y muerte temprana.

La Biblia dice que no hay una sola persona que no haya pecado alguna vez. Entonces todos están bajo la maldición de la ley de Dios. Por eso el planeta está como está.

Pero, quiero darte la buena noticia de que Jesús nos redimió de la maldición de la ley. Si tan solo crees en Jesús, la bendición empezará a fluir en tu vida de una manera especial.

Ahora, la enfermedad, la tristeza, el fracaso, no son más tu destino. Tu destino es estar sentado a la mesa del Señor, que es mesa de abundancia. Eso le dijo a sus discípulos en Lucas 22:29 

“Y, así como mi Padre me concedió un reino, yo ahora les concedo el derecho  30 de comer y beber a mi mesa en mi reino.”

Dios siempre está tratando de que lleguemos con fe y nos sentemos a su mesa con Él. Pero nosotros preferimos estar debajo de la mesa y contentarnos con las migajas que caen de ella. Es tiempo de salir de debajo de la mesa y reclamar las promesas de nuestra herencia por la fe. ¡Es tiempo de tomar nuestro lugar a la mesa del Señor!!

Las cosas no ocurren mágicamente. El Señor ya pagó el precio de tu liberación y ahora te corresponde vivir de acuerdo con eso.

Quiero contarte una historia que tiene que ver con eso.

El Rey David fue el sucesor de Saúl, el primer Rey de Israel. Cuando Saúl murió en una batalla, un hijo de Jonatán, quien era amigo íntimo de David, que se llamaba Mefi-Boset fue sacado de urgencia del palacio por una nodriza. El chico tenía 5 años y mientras huían el niño se cayó y quedó lisiado de las piernas.

David tenía todo el derecho de desterrar a los descendientes de Saúl, aún podía matarlos si quería, pero luego de unos años, se enteró que Mefi-Boset vivía y mandó llamarlo. Así lo relata la Biblia:

2Samuel 9:3  El Rey David preguntó un día: —¿Hay alguien de la familia de Saúl que todavía viva? De ser así, quisiera mostrarle la bondad de Dios. Siba le contestó: —Sí, uno de los hijos de Jonatán sigue con vida. Está lisiado de ambos pies.  4  —¿Dónde está? —preguntó el rey. —En Lodebar —le contestó Siba—, en la casa de Maquir, hijo de Amiel.  5  Entonces David mandó a buscarlo y lo sacó de la casa de Maquir.  6  Su nombre era Mefiboset; era hijo de Jonatán y nieto de Saúl. Cuando se presentó ante David, se postró hasta el suelo con profundo respeto. David dijo: —¡Saludos, Mefiboset! Mefiboset respondió: —Yo soy su siervo.  7  —¡No tengas miedo! —le dijo David—, mi intención es mostrarte mi bondad por lo que le prometí a tu padre Jonatán. Te daré todas las propiedades que pertenecían a tu abuelo Saúl, y comerás aquí conmigo, a la mesa del rey.  8  Mefiboset se inclinó respetuosamente y exclamó: —¿Quién es su siervo para que le muestre tal bondad a un perro muerto como yo?  9  Entonces el rey llamó a Siba, el siervo de Saúl, y dijo: —Le he dado al nieto de tu amo todo lo que pertenecía a Saúl y a su familia.  10  Tú, tus hijos y tus siervos cultivarán la tierra para él, para que produzca alimento para la casa de tu amo. Pero Mefiboset, el nieto de tu amo, comerá aquí, a mi mesa. 11 A partir de ese momento, Mefiboset comió a la mesa de David, como si fuera uno de los hijos del rey.  

Mefi-Boset tenía un sentimiento de amargura por su destino. Como lisiado fue despreciado por la gente ya que se creía que una persona lisiada había sido maldecida por Dios. Además, había perdido todos los privilegios y derechos reales, las tierras, riquezas y honores. Su destino era estar escondido y esperar que alguien le diera algo de comer.

Él pensaba de sí mismo con un perro muerto. Pero ese día, la misericordia del Rey le trajo nueva vida. ¡David lo adoptó como a uno de sus hijos y lo invitó a comer de su mesa todos los días de su vida!

Le devolvió las tierras que eran de su abuelo, su herencia y puso a una persona a que cultivara la Tierra para él.

Los hijos de David veían todos los días a un nuevo integrante en la familia: Mefi-Boset. Alguien dijo alguna vez que la mesa del Rey tiene un mantel grande como para cubrir los pies lisiados de los que se sientan allí. La vergüenza está cubierta, la miseria llegó a su fin, la herencia está otra vez en donde corresponde y la maldición ya se fue para siempre. ¿Quién puede contradecir al Rey cuando dice “tú comerás siempre a mi mesa?”.

Los hijos de Dios nos quedamos en el pasado lamentándonos de nuestra suerte y diciendo todos los días “soy solo un perro muerto. Estoy dispuesto a ser un esclavo del Rey para tener, aunque sea unas migajas.”

Pero hoy el Señor te dice que quiere que comas a su mesa, no que estés debajo de la mesa esperando las migajas que caen de ella.

La herencia que creías perdida está por manifestarse. Hay alguien que ha decretado la bendición sobre tu vida, la redención de la maldición de la pobreza y la mentalidad de salario.

¿Qué es la mentalidad de salario?

Es la mentalidad de aquel que hace girar su vida alrededor de lo que cobra de salario. Nunca llega, nunca alcanza, se amarga, se frustra y se enoja con Dios. Eso no puede ser porque Dios ya hizo la obra para que vivas una vida de abundancia.

¿Sabías que en casi todo el mundo al salario básico de un empleado soltero se llama salario mínimo, vital y móvil? Hoy en argentina ese salario es la mitad de lo que cuesta la canasta básica de pobreza. ¡La mitad! ¿Qué tiene de vital ese salario? Debería llamarse salario mínimo, mortal e inmóvil. ¿Quién dicta lo que vales? Ese salario se negocia entre sindicatos, gobiernos y empresarios y entonces ellos deciden que vivirás con la mitad de lo que necesitas para sostenerte.

El decreto del gobierno nacional dice que el salario mínimo, vital y móvil es “la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

¡Qué diferencia con Jesús que dijo que Él nos dio un reino y que tenemos el derecho de sentarnos todos los días a su mesa!

Para la mayoría de los argentinos, el salario no les alcanza para una alimentación adecuada, vivienda digna, educación, ropa, obra social, transporte, esparcimiento, vacaciones y aportes jubilatorios. Pero el decreto dice: “de modo que le asegure” todo eso.

Bueno, no quiero meterme en temas políticos, pero creo que ningún gobierno es capaz actualmente de asegurarme todos esos beneficios con un sueldo mínimo. ¿Quién puede, entonces, hacerlo? Solo Dios puede.

Tienes que poner tu mente en modo “dependo solo de Dios” y no en modo “dependo de mi salario”. No te enojes con el gobierno, ellos pueden tener buenas intenciones, pero no tienen los recursos. EN cambio, los recursos de Dios son ilimitados.

ÉL dijo: “Su Padre celestial ya sabe de qué cosas tienen necesidad antes que se la pidan”.

En el Cielo no hay recesión ni inflación ni dólar paralelo. La única moneda que se usa es la fe.  

Tu mente de salario te amarga. Pero la mente puesta en las cosas del Espíritu trae como consecuencia vida y paz.

¡Convencido de la victoria!

CONVENCIDO DE LA VICTORIA! (1)SUBPRODUCTOS DE LA FE

LA CONVICCIÓN

¡¡Hola a todos!! Gracias por estar ahí compartiendo con nosotros un tiempo especial. Ustedes dirán qué tiene de especial este tiempo, bueno, cuando todo está revuelto, desordenado, sin una clara visión de solución, tenemos dos alternativas: o nos desesperamos o nos reinventamos. O esperamos la vacuna o somos la vacuna. O soy parte del problema o soy la solución al problema, o me vuelvo esclavo del temor a morirme o soy dador de vida. ¿Cuál de todas estas oraciones es la tuya?

Serías capaz de decir conmigo, “yo me reinvento, yo soy la vacuna, yo soy la solución a este problema, yo soy dador de vida”.

Moisés se puso entre los vivos y los muertos en un tiempo de plaga fulminante, se reinventó volviéndose un intercesor delante de Dios y derrotó la plaga.

José, el personaje de la Biblia salvó a una nación de una recesión económica a causa de una sequía que duró siete años, se reinventó, fue la solución, fue dador de vida.

Daniel, el profeta de la Biblia, era esclavo en un país extranjero, pero se reinventó, usó su don espiritual y trajo revelación y vida a toda una nación.

Ester, la mujer que estaba siendo una más de las 500 mujeres que tenía el rey Asuero, se reinventó, fue la solución a un problema terrible de injusticia y discriminación y se transformó en dadora de vida.

Jesús dejó los cielos, lugar de su Señorío para reinventarse, transformarse en un bebé para ser el Salvador de la humanidad y llegar a ser el camino, la verdad y la vida.

Todos ellos tuvieron fe en Dios. Esa fe, como escuchamos en los mensajes anteriores, tenía dos componentes: confianza y certeza. La confianza los hacía mirar con esperanza el futuro y la certeza los sostenía mientras esperaban.

Pero había en ellos un tercer componente de su fe: la convicción.

Diapositiva3La fe de la que habla la Biblia no es para nada mística. ¿Qué significa místico o misticismo? ¿Han oído esa palabra? Místico viene de la palabra “misterio, misterioso”. ¿Qué es un misterio? Es algo que no tiene explicación, algo secreto, reservado.

Pero la fe bíblica no es un misterio, no es imprecisa o secreta o personal o reservada solo a los que la entienden.

La fe se ve y tiene resultados. Esa fe que agrada a Dios tiene tres componentes: confianza, certeza y convicción.

¿Qué es la convicción?

Es muy interesante el origen de esta palabra y cómo se usa en la Biblia. Está compuesta de tres palabras: con, victus y ción. “Con” significa Junto a, o tener, victus significa victoria y ción es la palabra que denota acción.

Entonces, el que tiene convicción es alguien que ya tiene la victoria y actúa en base a eso.

Hebreos 11:1 dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Estar convencido no es alegrarse en base a una ilusión, sino alegrarse en una victoria que ya se realizó y celebrarla. Y en base a esa victoria actuar porque esa es la prueba de que lo que espero se va a realizar, aunque todavía no lo haya visto.

Entonces, una persona que tiene fe bíblica:

Primero: no es mística, no está creyendo en algo misterioso y que no se puede comprobar.

Segundo: está llena de confianza en el futuro porque Dios ha demostrado ser confiable cada vez que prometió algo en el pasado.

Tercero: Está llena de certezas, de seguridad en base a las experiencias vividas con Dios.

Cuarto: Es una persona con convicción que celebra la victoria ya asegurada y se mueve en esa dirección.

¡Porque Él vive, nosotros viviremos, porque Él venció, nosotros somos más que vencedores, porque Él reina, nosotros reinamos con él! ¡Aleluya!

Pero déjenme decir algo más. Hay una palabra que deriva de “convicción” y es la palabra “convicto”.

¿Qué es un convicto? Es un prisionero. Un convicto está encerrado por el veredicto de un juez.

Nosotros estamos así, convictos, prisioneros de una convicción: “Ya tengo la victoria en Cristo Jesús” y nadie me puede mover de ese lugar. Yo estoy atado al Señor. No importan las circunstancias ni los síntomas, ni los diagnósticos, ya soy vencedor de todo eso. ¿Fue por mi victoria? No, fue por la victoria de Él.

San Pablo decía: “yo soy prisionero de Jesucristo”. Los romanos no lo tenían prisionero, Jesús lo tenía convicto, convencido, atado a él.

Una mujer con una enfermedad oyó que Jesús sanaba a los enfermos y fue a tratar de tocar el manto del Señor para ser sanada. Había gastado todo su dinero en médicos y cada vez le iba peor. Empobrecida y sin salida, salió de su casa prisionera de una esperanza, convencida de una victoria. Ella dijo: “Si toco su manto seré sanada”. No dijo: “a lo mejor, si hago las cosas bien, él quizás me sane”. NO. Dijo “seré sanada”.

Con la victoria en su mente, se abrió paso hasta llegar a Jesús y tocarlo. Al darse cuenta Jesús que poder había salido de él, se detuvo y buscó entre la gente al que le había tocado y cuando descubrió que era aquella mujer, le dijo: “Oh, mujer, grande es tu fe, queda sana de tu enfermedad”. No le dijo: “mi poder te ha sanado, tu buena conducta te ha sanado, sino tu fe te ha sanado”. ¿Qué componentes tenía esa fe? Confianza, certeza y convicción. ¿Resultado? Sanidad milagrosa. ¡Gloria a Dios!

De toda la multitud de curiosos que seguían a Jesús, solo una mujer con fe hizo que el poder de Dios se manifestara. ¿Sabías que en este mundo a los que tienen convicciones firmes se les suele llamar “locos”? Esta mujer estaba loca. Su enfermedad la hacía inmunda en esa sociedad. No podía tocar a nadie, estaba aislada de su familia, de sus hijos, cada vez que podía salir por alguna necesidad tenía que gritar “inmunda, inmunda” para que todos le abrieran paso. Esto que te estoy diciendo te puede parecer una locura, pero aquella mujer tenía la convicción, estaba convicta de una seguridad, de una victoria que ya era suya.

En Zacarías 9:12 el Señor dijo: “Vuélvanse a la fortaleza, prisioneros de esperanza. Hoy les anuncio que los restauraré el doble.”

Aquellos prisioneros no estaban presos de las cadenas, estaban presos de una esperanza y Dios la vio y les prometió doble premio. ¡Gloria a Dios! ¡Vamos, alguien que diga gloria a Dios! ¡Viene el doble de restauración para aquellos que están prisioneros de una victoria! ¡Amén!

Una persona con convicción es capaz de dar la vida por lo que cree. La convicción le genera un impulso que no se puede frenar. Por eso las personas que no tienen convicción no sienten el impulso para salir adelante. Pueden tener confianza y certeza pero les falta la convicción, ese fuego interior que lo empuja a seguir creyendo aunque todavía no vea lo que está esperando.

Jeremías era un profeta de convicciones, aunque cada vez que hablaba de parte de Dios eso le traía muchos problemas y muchos enemigos. El cansancio de tanta oposición le hizo decir:

«Ya no anunciaré más de él; no volveré a hablar en su nombre», pero su mensaje dentro de mí se convierte en un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. Hago todo lo que puedo por contenerlo, pero me es imposible. Jeremías 20:9

Eso es la convicción: un impulso interior que me empuja a seguir creyendo.

Según el versículo de Hebreos 11:1 la convicción es la prueba de que la fe está allí. La confianza y la certeza son sentimientos que pueden cambiar con el tiempo, pero la convicción es irresistible, es la prueba de que hay fuego, ¡hay fuego! Hay fe, entonces hay milagros.

 

 

 

Cómo tener fe en Dios

MI SEGURIDAD

Hola, cómo estás querido/a, me alegra que estés ahí leyendo este mensaje que seguramente va a ayudarte en este tiempo de pandemia.

Estamos hablando acerca de la fe y es muy importante que lo hagamos porque en estos tiempos hay mucha gente que necesita mantener alta su fe para poder sobrevivir a la angustia, la depresión, la soledad, el aislamiento.

Dios nos conoce tanto que sabe si tenemos fe en Él o no. Cuando falta la fe, o la fe es poca, como le dijo Jesús a Pedro: “hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”, no podemos esperar grandes cosas de Dios. Santiago, el apóstol decía: “y cuando pidan, pidan con fe, no dudando nada. No piense aquel que duda que va a recibir algo de Dios”.

Nuestra fe se prueba en tiempos como este. Así que como dijo el apóstol Pablo: en 2Corintios 13:5 Examínense a ustedes mismos y pónganse a prueba para ver si están firmes en su fe.

Estamos en un examen y eso es bueno porque nos trae la realidad de nuestra fe.

¿Cómo sé si tengo fe? Dijimos la semana pasada que la fe es confianza en Dios. Así que, si siento confianza, entonces tengo fe. La desconfianza de Dios es ausencia de fe. ¿Te has encontrado desconfiando de lo que has creído? Entonces tu fe está fallando porque estás perdiendo la confianza.

Así que, en este examen, el primer punto es ver si dentro mío está la confianza en Dios. La charla del Domingo pasado sobre el tema de la confianza la podés encontrar en nuestro Canal de Youtube ILDS.

BIBLIA

Hoy trataremos del segundo subproducto de la fe que es la certeza.

La certeza es la SEGURIDAD que se tiene de alguna verdad o de alguna cosa.

En la Biblia esta palabra es importante porque se usa para declara algo con énfasis. Por ejemplo, Jacob estaba de viaje escapando de su hermano Esaú y Dios se le apareció en el camino y le habló directamente acerca de su destino. Luego de este encuentro con Dios, el dijo: “Ciertamente Dios estaba en este lugar y yo no lo sabía.” Esa fue una seguridad basada en un encuentro revelador con Dios.

Tal como hablamos el Domingo pasado, Dios nos hace saber que nuestra fe está firme y correcta cuando sentimos en nuestras emociones la confianza. Dios sabe que le damos mucha importancia a las emociones, a los sentimientos y que muchas veces juzgamos lo que nos pasa por los sentimientos que nos producen.

Dios es bueno y su bondad genera cosas en mí: lo primero, confianza. Lo segundo, certeza.

La diferencia entre esas dos es muy importante, ya que la confianza es la creencia interior de que alguien se comportará en el futuro de la manera que prometió o de acuerdo con lo que esperamos de ella.

Para tener confianza es necesario estar seguro de que la persona es confiable.

En Habacuc 3:9 el profeta dijo: “todos los juramentos de Dios a las tribus de Israel fueron palabra segura”.

¿Es Dios confiable? Toda la historia humana nos dice que si. Por lo tanto, Él es digno de confianza.

Dios también me genera certeza, que es la seguridad que se tiene de alguna verdad o de alguna cosa. La confianza mira hacia el futuro en base los hechos del pasado, pero la seguridad nos sostiene en el presente.

Hebreos 11:1 dice que la fe es la certeza de lo que se espera. Mientras espero, la certeza me sostiene porque tengo confianza en quién es Dios. San Pablo decía que todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo y que nuestra certeza se basa en que él no cambia. “Jesucristo es el mismo hoy, ayer y por los siglos”.

Querido que me estás viendo y escuchando ahora: La fe es la que mueve la mano de Dios a nuestro favor porque Él es atraído hacia esas personas que le creen, le tienen confianza, tienen certeza, seguridad de quién es Él.

Jesús es el autor de la fe. ¿Alguna vez te preguntaste cómo hizo Jesús para crear la fe?

Primero generó confianza al cumplir cada una de las promesas que hizo. Se tomó siglos y siglos de fidelidad, de compromiso con su pueblo, de muestras de cariño, protección y cuidado.

Segundo, generó certeza cuando hizo documentos escritos llamados “pactos”, que confirmó con juramentos. Con eso, trajo seguridad de que cumpliría lo que prometió. El último pacto, “el nuevo pacto” fue firmado con la sangre de Cristo. Fue un pacto de perdón y de amor hacia toda la humanidad. En la última cena, Jesús levantó la copa diciendo “esta es mi sangre del nuevo pacto”.

Para aclarar esto acerca de la confianza y la certeza pensemos un poco en el matrimonio.

Todo el que se casa lo hace con la ilusión de que será para siempre, por eso firman un pacto de compromiso legal en el que comparten todos sus bienes y se prometen unos a otros fidelidad en toda circunstancia que pasen juntos y hacen un compromiso espiritual al hacer los votos matrimoniales delante de Dios en la Iglesia. ¿Hay confianza el uno en el otro? No lo saben a ciencia cierta. Hay una ilusión de que todo va a salir bien y cada uno le pone ganas para que sea así. La confianza se va afianzando con el tiempo, con hechos concretos que la generan y luego, si todo va bien, llega la certeza, que es la seguridad de que la persona es confiable.

Ahora, la Biblia dice que Jesús no es solo el autor de la fe sino también el perfeccionador ella. Ya vimos cómo hizo Jesús para crear la fe. ¿Cómo hace para perfeccionarla? ¡Con una relación personal con nosotros en la cual nos va demostrando su fidelidad incondicional!

Hay un pasaje de la Biblia en el que Jesús dice que en futuro muchos se acercarán a él diciéndole “Señor, Señor”, pero él les dirá: “Yo no los conozco”, lo que quiere decir “nunca hemos tenido una relación”. La fe se construye en una relación personal con Jesús. Sin esa relación íntima no podemos perfeccionar nuestra fe. En el matrimonio, algo puede fallar, alguno de los dos puede romper ese pacto que hicieron pero nuestra certeza se basa en Jesús que nunca falla y nunca te fallará.

¿Cómo vamos con este examen? ¿Cuán alta está tu confianza en Dios? ¿Cuán fuerte es tu certeza, tu seguridad teniendo en cuenta los pactos que Dios hizo con nosotros?

Sin confianza y certeza, o sea sin fe, es imposible agradar a Dios. La fe en Dios es lo único que te sostendrá en este tiempo de pandemia.

 

CÓMO AUMENTAR TU CONFIANZA EN DIOS

PORTADA CONFIANZALa fe es una cualidad del espíritu. Es algo que se tiene o no se tiene.

¿Cómo se que tengo fe? Por sus subproductos. Te doy un ejemplo:

Un libro es la muestra de que los árboles existen, ya que el papel se extrae de los árboles. Si tienes un mueble de madera no puedes negar la existencia de los árboles. No puedes sentarte en una silla de madera negando la existencia de los árboles. No puedes limpiarte los dientes con un escarbadientes de madera y mientras tanto charlas con otros sobre la no existencia de los árboles. Los subproductos te dan la prueba de que sí existen.

Hoy la fe de los cristianos está siendo probada. Malas noticas, miedo, inseguridad, falta de trabajo, todo eso puso a prueba nuestra fe. No sabemos el origen de la pandemia, pero sabemos que Dios usará esta circunstancia para mejorar nuestras vidas. Es así y siempre ha sido así. Dios ordena las cosas de tal manera que siempre salimos beneficiados.

Primer subproducto de la fe: confianza.

Estamos acostumbrados a ser desconfiados, es más, cuando vemos a una persona demasiado confiada decimos que es un Gil. ¿Por qué somos así? Porque nos han fallado demasiado.

Alguien dijo que cuando Dios le dijo a todo el mundo que se amen unos a otros, el único que  entendió fue el perro.

Nos cuesta creer en las personas. A veces decimos: “hmmm, no le tengo fe” que quiere decir , no le tengo confianza.

¿Cómo se que tengo fe? Porque siento la confianza. ¡Que tremendo que Dios hiciera que la seguridad de que tengo fe venga de un sentimiento, de una emoción!

Los médicos dicen que una persona con fe en Dios, se sana más rápido que una que no tiene fe. Está comprobado. El médico no ve la fe como si fuera un documento, un certificado. Ve las consecuencias de la fe: se sanó en menos tiempo. Mientras tanto, en cada visita, el médico  veía la fe en el rostro del paciente, podía percibir una confianza interior que otros pacientes no tenían. El paciente pasaba por el proceso de la enfermedad con optimismo, confianza y seguridad. Nadie puede negar la fe cuando hay evidencias en una persona. La primera evidencia es una sensación que se ve: confianza. Alguno puede decir que esa persona es una tonta por creer en algo que no se ve, pero luego los resultados son muy visibles.

ESO ME GUSTAUna hermana pidió oración porque su esposo hacía varias semanas que no tenía trabajo. Oramos a la mañana y a la tarde ya lo habían llamado para trabajar. Su pedido de oración nos llegó por un mensaje texto. Su confianza en Dios, hizo que encendiera el teléfono, buscara la aplicación de WathsApp y enviara el pedido de ayuda. Mientras escribía, seguro la confianza la guiaba. Nadie escribe un pedido de oración pensando: “soy una tonta al creer en Dios, esto no va resultar, qué estoy haciendo”. Ella se acercó a Cristo y él le respondió. ¿Cómo lo sabemos? Porque se acercó al Cuerpo de Cristo, la iglesia y recibió la respuesta a su pedido. La confianza tuvo su premio, su esposo mañana comienza a trabajar. No fue solo confianza en la oración, fue confianza en la oración a Dios. Muchos tienen confianza en la oración y no les importa a quien le ores. Puedes orar al Universo, a Buda, a San guchito, no les importa. A veces dicen que mientras oren, no importa a quién. Si oran, eso trae buena vibra, buena energía y todo suma, todo sirve, dicen. Eso no es fe en Dios. Es fe en la oración.

Una relación basada en la fe.

En una parte, la Biblia dice que sin fe es imposible llevarse bien con Dios. Literalmente dice que una relación con Dios sin tenerle fe es inviable. No tiene futuro, no va a ninguna parte. Tener fe en Dios no solo es tener una creencia religiosa, es una relación de persona a persona basada en la confianza. ¿Alguna vez han desconfiado de ti sin motivos? Se siente horrible. Una relación profunda sin confianza en el otro, no puede prosperar, es más, uno desea deshacerse de esa relación porque no hay confianza mutua. No se puede fingir una relación armoniosa, vigorosa, plena. Mientras no esté la confianza como un componente esencial, no habrá relación. Por eso dice la Biblia que sin confianza, sin fe, es imposible que Dios se sienta contento, que esté agradado, que corra a tu encuentro, que desee estar contigo. Él te seguirá amando porque él es amor, pero tú falta de confianza en Dios le ata las manos.

Santiago, el apóstol, parecía no confiar en cualquiera que decía que tenía fe en Dios. “Si, si, bla, bla, bla, tu dices que tienes fe pero yo no la veo. Porque la fe tiene resultados, tiene obras. ¿tu dices que tienes fe? Muéstrala entonces. Yo te espero. Luego que me muestres tu fe sin las obras, hablamos.

Santiago quería dejar bien en claro que la fe se ve claramente.

Primero se ve en el rostro. Una persona que está en una relación con Dios  basada en la confianza, es feliz, se siente segura, duerme bien, esta tranquila y relajada. Puede pasar por el valle de sombra de muerte pero no teme mal alguno porque sabe que Dios estará también allí y no lo dejará.

Segundo, se ve en los resultados sorprendentes y sobrenaturales de haber confiado en Dios. Las obras de Dios son como el es: sobrenaturales.

Decir: “he visto a Dios” puede sonar a locura, pero cuando tengo la evidencia en las manos, no hay discusión posible.

En la Biblia se cuenta del día en que Dios explotó por la desconfianza de una persona en su poder. Es el discurso de Dios más largo de la Biblia en el que expone su maravilloso poder. Se lo dijo a Job, quien estaba pasando por una dificultad de salud muy complicada. Al verse en tal dolor, empezó a desconfiar del poder de Dios y a desafiarlo a que se presente. Y Dios se presentó y durante tres capítulos le dijo a Job que estaba hablando sin sabiduría, sin confianza en su poder. Dios le expuso su obra creadora, los cielos, la tierra los animales, las plantas, las galaxias, las estrellas, en definitiva, le cerró la boca.

Job se quedó pasmado. Se dijo a sí mismo: “mejor que cierre la boca”. Y si hermano, a veces es mejor cerrar la boca y no hablar sin sabiduría, hablar palabras de desconfianza y de desafío a Dios.

Aparentemente, la única manera que tiene Dios de ver si confías o desconfías de él, o sea que le tienes fe, es a través de las pruebas. El apóstol Pablo, en el final d

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e sus días, empezó a sacar cuentas de todo lo que había vivido junto a Dios y dijo: “ya hice todo lo que tenía que hacer, he terminado la carrera, y  no he perdido la fe en Dios.” Pablo había pasado por cosas complicadas que nosotros quizás nunca pasemos, pero no perdió la fe, no se quejó y siguió confiando en Aquel que no falla.

Renueva tu confianza en Dios porque él es perfectamente confiable y lo ha demostrado millones de veces. Disfruta del primer subproducto de la fe que es un sentimiento de confianza en tu Padre que te ama incondicionalmente.

Si quieres ver este mensaje en Youtube como fue dado por el Pastor Oscar Ferro, puedes hacer click en el siguiente enlace:

¡Vuélvete una persona contagiosa!

Recuerdo muy bien una canción que aprendí cuando empecé a asistir a la iglesia. Se llamaba “Reina Dios” y la letra fue sacada de un pasaje de Isaías 52:7

“¡Qué hermoso es ver llegar por las colinas al que trae buenas noticias, al que trae noticias de paz, al que anuncia la liberación y dice a Sión: «Tu Dios es rey»! Isaías‬ ‭52:7‬ ‭DHH

Al volver hoy a leer este pasaje en medio de la pandemia de Coronavirus y transitando una cuarentena obligatoria, volví a recordar que nosotros podemos contagiar a otros con buenas cosas. Volvámonos personas contagiosas de cosas buenas. El pasaje de Isaías nos dice:

1. ¡PORTADORES DE BUENAS NOTICIAS!

La gente evita a los que siempre tienen algo negativo que decir. Los ve venir y se escapa. Son gente que nos contagia con su malestar, queja o negatividad. ¡Pero qué bueno es ver llegar al que trae buenas noticias! ¿Eres portador de buenas noticias? Entonces la gente se va a alegrar de verte llegar. A veces puedes decir: “no tengo ninguna noticia buena para dar”. ¿Seguro? Siempre hay algo bueno que comunicar. Dios dice que Él encamina todo para el bien de sus hijos (Romanos 8:28), así que seguro algo está haciendo el Señor que es digno de ser comunicado.

2. PORTADORES PAZ.

En la época que fue escrito este pasaje de Isaías, las comunicaciones llegaban a través de mensajeros enviados a pie o en caravanas. Algunos traían noticias de catástrofes y guerras, pero otros traían noticias de paz. Esas personas eran las más esperadas. Sus pies estaban sucios por andar varios días por las montañas y disertos pero no eran feos, eran hermosos porque traían un mensaje d e paz. La Paz es contagiosa, comunica Paz, sé un pacificador en medio de la desesperación. Comunica un mensaje que alivie la carga, no que la aumente. Que la gente diga cada vez que te vea venir: “esta persona me trae paz”.

3. PORTADORES DE LIBERTAD

He visto las caras de alivio cuando una persona está escuchando el veredicto de un juez que dice: “hemos hallado al acusado inocente de todos los cargos y queda en libertad a partir de este momento”. La alegría y los abrazos reemplazan a la angustia y el temor. Cuando eres portador de noticias de liberación la gente se alegra. Dios puede liberar a la gente de sus angustias y depresión, Él puede liberar de las cargas al cansado, puede sanar las enfermedades y los dolores. Lleva esta buena noticia y contagia alegría y optimismo a los demás.

4. PORTADORES DE CONFIANZA

La mejor noticia que podemos dar es: “¡Tranquilos, Dios está en el control!” Si Dios es Dios, entonces lo sabe todo y lo ve todo. No está distraído ni desesperado ni le faltan recursos. Él reina y tiene todo bajo control. ¿Crees eso? ¡Entonces comunica esperanza en Dios! Su trono no se ha movido por un virus microscópico, Él tiene el control de las galaxias, por lo tanto es poderoso para controlar un virus por más mortal que sea. Contagia tu fe si es que la tienes y si no la tienes ¡no digas nada! No aportes malestar, incredulidad y cosas negativas. Sé un mensajero/a del Rey de Reyes y Señor de señores, diciendo que Él traerá vida y salvación a los que le creen.

Declaro que tu vida será tan contagiosa de buenas cosas que muchos se acercarán a ti buscando tu amistad. ¡Amén!

Cómo saber si estás “contagiado” emocional y espiritualmente.

Cuando no se puede mantener el distanciamiento social el barbijo ...

Hasta hace unos meses la palabra “viral” se usaba para describir a los videos que tenían mucha circulación en las redes. Hoy sabemos que “viral” se refiere a un virus que camina mu rápido por el mundo y que es altamente contagioso.

¿Sabías que luego de tantos días de Cuarentena, puedes estar “contagiado” emocionalmente?

  1. QUIZÁS TUS ACTITUDES HAN SIDO CONTAGIADAS (El poder de las quejas)

Cuando Israel salió de Egipto, junto con ellos se fueron un grupo de egipcios. Fueron ellos los que contaminaron al pueblo con sus quejas sobre la comida, el liderazgo, el agua, el sol y todo lo demás. Por su causa, todos fueron contagiados de temor y ansiedad y sufrieron diferentes plagas que casi exterminan al pueblo de Israel.

Este es el tiempo de cuidarnos de lo que escuchamos. Si los que hablan son las personas que vienen atrás observando todo y criticando, dando mensajes pesimistas, derrotistas, catastróficos, no los escuches. Si no hablan palabras de fe y esperanza, no los oigas. Si están en la televisión, no los escuches, cambia de canal. Si descubres que también estás empezando a quejarte, entonces estas contagiado.

2. QUIZÁS TUS PALABRAS HAN SIDO CONTAGIADAS (El poder de los rumores)

La “fábrica de rumores” ha estado trabajando hace más de un mes y no ha parado. Casi ha paralizado el tráfico de Internet. Los rumores parecen ciertos pero llevan una carga destructora que contagian tus palabras y de repente sales hablando lo que ellos dicen.

Barbijo obligatorio en casi todo el país: que decidió cada ...No difundas rumores, mantén una “distancia social” de las medias verdades, exageraciones, predicciones salvajes y venganzas personales. Si te descubres esparciendo rumores que no han sido comprobados como verdades, estás contagiado.

El mundo necesita una palabra de aliento. Solo di: “Vamos a salir de esto”.

3. QUIZÁS TUS EMOCIONES HAN SIDO CONTAGIADAS. (El poder del pánico)

Hay una razón para no gritar en broma “¡FUEGO!” dentro de un teatro lleno de gente: Eso genera un pánico que hace que muchos puedan morir por una estampida de gente.

No te permitas una actitud de pánico por lo que oyes en los medios de comunicación ni por tus propios pensamientos de muerte, enfermedad o de miseria. Si te descubres en esa actitud, empieza a decir lo que decía el Rey David en una situación así: “Bendice, alma mía, a Jehová y  bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová y no te olvides ninguno de sus beneficios.” Salmo 103:1-2  Tu mente debe estar sometida a la mente de Cristo y nosotros tenemos el poder de llevar cautivo todo pensamiento diabólico a la obediencia de Cristo.

Oro en el Nombre de Jesús que toda influencia del mal te suelte ahora en el Nombre de Jesús y salgas victorioso/a de toda situación adversa. Lo creo y te animo a que lo creas también. ¡Amén!

Pastor Oscar Ferro

La Tierra sacudida!

 

LA TIERRA SACUDIDA.

¡Hola a todos!! Bienvenidos a la celebración. Feliz Pascua para todos!!

Estamos contentos porque celebramos hoy un hecho histórico: la resurrección de Jesús. Eso significa que él está vivo ahora mismo y ¡¡me está viendo y escuchando ahora!!

Puedo hablar con él porque ya no está limitado al tiempo terrestre ni atado a un cuerpo y a las leyes físicas de este planeta. Ya no necesita las ondas sonoras para oírme ni la luz para verme. Todo lo hace a través de su Espíritu que está conmigo. Tengo una conexión espiritual con él.

¿Cómo fue posible eso? Bueno, un día tomé una decisión. Creer que en aquella Cruz el pagó por todos mis errores y me perdonó todo. ¡TODO! Yo solo tomé ese recibo de pagado y lo puse en mi bolsillo cuando creí en Jesús como el Señor y Salvador de mi alma. El acta legal que decía : “Hallamos a Oscar Ferro: Culpable de todos los cargos que se le imputan” ya fue rota y desapareció.

Yo lo escuché hablarme cuando tenía 17 años a través de las palabras de un amigo que me decía que entregara mi vida a Dios. No era mi amigo, era Dios quien me hablaba, lo supe después.

Hay que escuchar a Dios porque Él habla y siempre habla. Ahora te está hablando querido, querida. Entregale tu vida a Jesús ahora. Él es el mediador entre vos y Dios. ¿Qué es un mediador? Te explico con una historia que me pasó a mí.

Cuando estábamos por casarnos con mi esposa Sonia, yo no tenía todavía la edad suficiente para hacerlo ante la ley en el Registro Civil, así que no podía casarme sin la autorización de mi padre. Ahora, mi padre no estaba en la ciudad, vivía en otra provincia y no teníamos contacto con él hacía muchos años. Nadie sabía su paradero, así que el Juez de Paz se estableció como el mediador dando lugar a lo que se llama una “Venia supletoria”. Ustedes me preguntarán ¿Qué es eso? La palabra venia, significa autorización o permiso de una autoridad para hacer algo y la palabra supletoria, significa que el Juez de Paz haría el papel de mi padre autorizándome a casarme. ¡Y listo! Nos casamos! Gracias a Dios, hubo un mediador, alguien que se puso en el medio para sacarme de esa situación.

¿Por qué dice la Biblia que él es el mediador entre nosotros y Dios? Porque se puso entre Dios y la gente y murió derramando su sangre para pagar la deuda que teníamos con Dios.

Veamos lo que dice la Biblia en uno de sus libros:

Hebreos 12:24  Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.

25  Tengan cuidado de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla desde el cielo!

26  Cuando Dios habló desde el monte Sinaí, su voz hizo temblar la tierra, pero ahora él hace otra promesa: «Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos».  27  Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles.

 

El que habla no es un político, un filósofo, un gurú ni un líder de religión, es Dios. Cuando Él vino a traer los 10 mandamientos para inaugurar una nueva humanidad lo hizo a través de un mediador, Moisés. Ustedes deber haber visto alguna vez una película sobre Moisés y los 10 mandamientos. Las pasan para Pascuas siempre.

Bueno, aquél hombre no fue escuchado por el pueblo, fue rechazado. Claro, no estaban rechazando a Moisés, estaban rechazando a Dios.

Ahora, el tiempo ha pasado y ahora Dios ha enviado a Su mediador no de la tierra como Moisés sino del Cielo, Jesús, y nos dice: “tengan cuidado de negarse a escuchar a aquel que habla.”

El día que Moisés recibió los diez mandamientos, el monte Sinaí temblaba como en un terremoto por la presencia de Dios. Pero ahora, Dios dice: «Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos».  27  Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles.

Queridos, ahora todo está siendo sacudido: los países, los reyes y presidentes, la salud, la economía, el medio ambiente, el trabajo, las relaciones entre nosotros, todo. Este mundo no será el mismo luego de esta gran sacudida. Todo se desmorona de repente. ¿Para qué está sucediendo esto? Para que las cosas que se creía que nunca iban a cambiar y que estaban firmes sean agitadas y removidas y solo quede lo que es inconmovible: lo espiritual.

No se sale de esta situación con medicamentos y vacunas. Se sale acercándose y escuchando a Dios para que nos diga cómo hacer para vivir en el poder de la resurrección de tal manera que nos traiga verdadera felicidad, aquellas cosas que nadie pueda remover.

Una muestra muy pequeña la tenemos en la cuarentena. El corazón de muchos padres ha vuelto a los hijos y el corazón de muchos hijos ha vuelto a los padres. Los hijos pequeños tienen a sus padres dentro de la casa y pueden jugar con ellos, interactuar como nunca lo habían hecho. Los hijos que tienen padres ancianos han experimentado el temor de perder a sus padres de repente por esta pandemia y acuden a hacerle las compras, a conseguirles los remedios que necesiten, a cuidar de ellos. Los matrimonios han podido empezar a hablar de las cosas que siempre postergaban de hablar y eso está bien. ¿No es eso, dejar de lado lo que era superficial para llegar a experimentar lo profundo de las relaciones que son significativas y valiosas? ¡Si!

La visibilidad de la muerte nos hace meditar en qué estaba ocupando mi tiempo yo antes. Corriendo de acá para allá, saliendo de madrugada y volviendo de noche sin ver a mi familia. ¿Y si pierdo a mi familia, de qué me sirvió todo lo demás?

Claro, hay gente que no va a entender esto, que está esperando que se levante la cuarentena para volver a tomar cerveza con los amigos hasta desmayarse y seguir viviendo una vida de promiscuidad, para seguir robando a asesinando gente. No están escuchando la voz de Dios.

Pero, la parte de la Biblia que leímos dice:

24  Ustedes han llegado a Jesús, el mediador del nuevo pacto entre Dios y la gente, y también a la sangre rociada, que habla de perdón en lugar de clamar por venganza como la sangre de Abel.  25  Cuídense de no negarse a escuchar a aquél que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a aquél que nos habla desde el cielo!

Jesús es el mensajero que nos habla desde el Cielo. Su sangre habla y habla de perdón, no de venganza. Él no quiere hacerte mal, Él quiere que entiendas las cosas que son inconmovibles: la fe, la esperanza y el amor. Para poder experimentar todo eso, debes entregarle tu vida a Jesús. ¿Estás dispuesto? Hacelo ahora con esta oración:

Jesús, todo a mi alrededor está siendo sacudido y ahora tú me hablas para que me entregue a ti. Yo ahora me entrego Señor, te doy toda mi vida, te escucho. Perdóname por haber estado tan alejado. Recibo tu perdón y tu misericordia. Amén.

Hoy todo puede cambiar para vos porque has escuchado a Aquel que te habló hoy desde los cielos. Amén.

Colosenses 3:1-4 dice:

  Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios.  

2  Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra.  

3  Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios.  

4  Y, cuando Cristo —quien es la vida de ustedes —sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria.  

¿Quieres ver el mensaje completo? Haz click en el siguiente enlace:

 

SUPERHÉROES DE LA FE 1

SUPERHEROES 1

SERIE SUPERHÉROES (una explicación fácil de la fe)

Mucha gente dice que la fe es personal y que cada uno la entiende según lo que cree que es. Pero lo cierto es que la fe tiene una definición clara desde hace casi 2000 años y está escrita como un mapa del tesoro. El autor de Hebreos escribe 10 capítulos y luego en el capítulo 11 nos da una definición magistral de lo que es la fe.

Hebreos 11:1  “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.” NTV

Este pasaje de la Biblia involucra las tres partes de nuestra alma: emociones, razonamientos y voluntad.

  1. EMOCIONES: FE ES CONFIANZA

La confianza es un estado de paz y seguridad en algo o alguien. Si tengo que subir a una escalera y no la veo muy firme, no le tendré fe, o sea no me da paz ni seguridad.

Si tengo que confiar en una persona desconocida, no tendré paz y seguridad hasta que haya averiguado qué tan confiable es y qué historial tiene de cumplir sus promesas o su palabra empeñada. Si su historial no es bueno, no le tendré fe, no me dará paz y seguridad.

Este estado tiene su asiento en las emociones (paz, seguridad) y estas generan el SENTIMIENTO DE CONFIANZA.

  1. PENSAMIENTOS: FE ES CERTEZA

La certeza es el conocimiento claro y seguro de algo. Es tener la verdad de un asunto por conocerlo de manera perfecta.

La certeza tiene su asiento en el pensamiento y para establecerse debe tener una EVIDENCIA.

Tengo la certeza de que la Tierra gira cada día porque tengo la evidencia que amanece y luego anochece. Tengo la certeza que existe la ley de gravedad porque veo la evidencia de soltar algo en el aire y ver cómo cae hacia el centro de la Tierra.

La CERTEZA no existe cuando hay IGNORANCIA. Si se desconoce algo no puede haber ninguna certeza. Por eso la Biblia dice que la fe viene por oír la Palabra de Dios, o sea por el conocimiento.

En el medio entre la IGNORANCIA y la CERTEZA está la DUDA. El que duda cree que lo que conoce es verdad, pero no está en condiciones de afirmarlo con total seguridad. EL apóstol Santiago dijo que el que duda va de un lado a otro sin estabilidad porque le falta conocimiento.

  1. VOLUNTAD: FE ES ESPERAR

La confianza y la certeza no tienen efecto si no actúa la voluntad. Esperar es un acto de la voluntad. Espero con confianza porque tengo certeza. Santiago, el apóstol decía que la fe sin testimonio está muerta. ¿Cómo mostramos nuestra fe sin testimonios que la respalden?

Esperar nos ocurre en el tiempo real. Los días pasan y yo espero. Las semanas pasan y yo espero. Los años pasan y yo sigo esperando. ¿Qué hace que siga esperando? La confianza y la certeza.

Esperar con confianza y certeza se llama ESPERANZA. Y LA Biblia dice que nunca seremos avergonzados por esperar en Dios.

Recordemos el versículo que estamos analizando:

Hebreos 11:1  “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.” NTV

¿QUÉ ALIMENTAN TANTO LA CONFIANZA Y LA CERTEZA?

  1. EN QUIÉN CREO

La fe, o sea la confianza se tiene que poner en algo o en alguien. Si Dios es el motivo de mi fe entonces tendré confianza por quién es Él. Dios dejó claro esto cuando dijo muchas veces que es fiel, que siempre dice la verdad, que no es humano para mentir, que hace y dice y que promete y cumple. ¿Pero, basta conque alguien diga lo bueno que es para que sea cierto?

  1. LAS EVIDENCIAS

Lo que me da certeza es que hay sobradas evidencias de que lo que Dios dijo es la verdad.

Él dijo que enviaría al Salvador y lo hizo. Dijo que nacería de una mujer virgen y lo cumplió. Dijo que Jesús iba a morir y resucitar y lo cumplió, dijo que él es nuestro pastor y nada nos faltará y siempre lo cumplió, dijo que nos dejaría su paz y así lo hizo, dijo que nos sanaría emocional, mental y físicamente ¡y siempre cumplió lo prometido!

DIOS APRUEBA SOLO A LOS QUE TIENEN FE

Hebreos 11:2  Nuestros antepasados fueron aprobados por Dios porque tuvieron fe.

Para ser un SUPERHÉROE, debemos ser aprobados por Dios y él solo aprobará la fe que espera y recibe.

¿Qué tan aprobado sos por Dios? ¿Has tenido experiencias de fe de tal manera que has hecho sorprender a Dios? Las dos veces que la Biblia dice que Jesús se asombró fue por la poca fe de sus discípulos y por la mucha fe de un centurión. ¡Su asombro tuvo que ver con la fe!

CONCLUSION

La Biblia dice que Dios tiene una galería de Superhéroes y todos ellos llegaron ahí no porque dijeron que tenían fe, sino porque la pusieron en práctica a cada momento de sus vidas. Vivieron con fe y vivieron por la fe. Todo lo hacían por la fe, y todo lo recibían por la fe.

Hebreos 11:32  ¿Cuánto más les tengo que decir? Se necesitaría demasiado tiempo para contarles acerca de la fe de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y todos los profetas.  33  Por la fe esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones,  34  apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza. Llegaron a ser poderosos en batalla e hicieron huir a ejércitos enteros.  35  Hubo mujeres que recibieron otra vez con vida a sus seres queridos que habían muerto. Sin embargo, otros fueron torturados, porque rechazaron negar a Dios a cambio de la libertad. Ellos pusieron su esperanza en una vida mejor que viene después de la resurrección.

ANÍMESE A VIVIR POR LA FE. HAGA ACTUAR SU FE. TODOS LOS DÍAS TIENE OPORTUNIDADES DE HACER REALIDAD EL PODER DE LA FE. TOME CADA DIFICULTAD COMO UNA OPORTUNIDAD DE CREER QUE DIOS HARÁ ALGO, PÍDALO CON FE, SIN DUDAR Y VERÁ LA EVIDENCIA QUE NO FUE EN VANO CREER.